Gabriel Rodríguez Pluma Libre

Los baches, el castigo del Gobierno de la CDMX.

Una de las políticas sistemáticas de los gobiernos de la izquierda de la CDMX, desde Cuauhtémoc Cárdenas a la fecha, ha sido la intención de doblar a los habitantes de las delegaciones con áreas o colonias consideradas de clase media, igual en Benito Juárez que en Coyoacán o Miguel Hidalgo.

Para ello han dejado de pavimentar las avenidas primarias, han abandonado el alumbrado, ejercido un feroz control sobre el costo del agua, han ahorcado avenidas con ciclovias, han propiciado la depauperación de los espacios con edificios públicos en áreas residenciales con los de dizque “bancos” del Bienestar o han permitido que las compañías de gas natural dejen las calles como zona de guerra y un gran etcétera.

La idea es que los vecinos en su papel de electores “comprendieran” (aunque en realidad es una fórmula de presión), que sino votaban por la izquierda no habría calles bien pavimentadas, de ahí que muchas vías primarias como División del Norte, Parque Lira, Amores, Avenida Coyoacán y Gabriel Mancera, Avenida Américas, Eje 10 Sur y otras como Homero, en pleno corazón de Polanco, estén hechas trizas.

La política destructora de la izquierda comenzó con Cuauhtémoc Cárdenas que desmanteló la compañía fabricante de asfaltos del Gobierno de la ciudad, ésta proveía materiales de alta calidad a las entonces delegaciones hasta Espinosa Villareal, sin dejar margen de maniobra para realizar compras directas. Pero una vez que las delegaciones se integraron por administraciones electas ya sin proveedor único comenzó el desgarriate.

Las delegaciones, ahora alcaldías, comenzaron a comprar directamente los materiales emulando al gobierno de la CDMX: baja calidad y cero durabilidad. Cada semestre aparecen nuevamente los baches, proporcionando igualmente nuevas ganancias a las empresas proveedoras gracias a las órdenes de adquisiciones que salen de las direcciones de compras de las demacraciones y del propio gobierno central.

Así, de un castigo por votar a favor de gobiernos de la derecha, se convirtió la falta de mantenimiento y compras recurrentes, en muy buen negocio para las asfalteras que deben tener colmadas sus carteras de pedidos y, desde luego para quienes les dan los contratos en las alcaldías, al menos eso dicen los que saben.

El hecho es que la falta de recursos y el esquema de tapar baches cada semestre se ha convertido en un modus operandi en muchas alcaldías, lo que ha propiciado la devastación de casi todo el sistema de vías secundarias y calles en general.

Una muestra de ello en Benito Juárez, es Concepción Béistegui, una vía alterna a Eje 6 que está prácticamente destruida desde Insurgentes hasta Tlalpan, una calle emblemática de la Colonia del Valle, es una vergüenza, frente a las de muchos municipios del Estado de México, que tienen calles con mejor pavimento y se pueden encontrar lo mismo en Nezahualcóyotl que en Atizapán o en Temascalcingo.

Existe un elemento adicional en la política del pavimento inservible: las redes de gas natural. Es un hecho que donde excavan las pequeñas zanjas habrá un bache. Así han destruido cientos de vías, banquetas, guarniciones, sin que al menos las reparen perfectamente, no. La estrategia es tapar y poner pavimento bajo el principio del “ahí se va”.

Estas empresas han firmado contratos con miles de edificios prácticamente a perpetuidad, sin que exista ningún beneficio aparente de regreso a los habitantes, esto representa toda un área de oportunidad para las alcaldías para exigir la pavimentación de colonias completas, puesto que sus redes representan una concesión, pero algo huele mal y no pasa nada.

Si bien muchos delegados de signo diferente a Morena, están entrando existen, otros que ya van por un segundo periodo, valdría la pena que comenzaran a trabajar en recuperar la dignidad de muchas áreas en colonias que otrora fueron orgullo de México y que cada día tienen un deterioro progresivo. Es hora de rescatar la dignidad de las colonias de clase media que tanto emulan algunos políticos.

http://@Rodmgabriel