EL INE BAJO FUEGO, LA OPINIÓN LUMINISCENCIA

Luminiscencia ADRIAN VALENCIA

LUMINISCENCIA 

La opinión 01/11/2022 

El INE bajo fuego

EL INE BAJO FUEGO
ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR / INE

 El INE está bajo fuego. En la mira presidencial. Siendo acosado por el grupo en el poder, incluso desde otros organismos autónomos como la CNDH, por instrucción. La iniciativa de reforma del presidente en este terreno es la estocada final. Como diría el periodista mexicano Ricardo Raphael, “esa reforma no es electoral, sino política”.

Al exponer el contenido de la iniciativa, López Obrador sabe que puede vender fácil el discurso de la austeridad. ¿Quién se opondría a reducir el número de Diputados y Senadores, cuyas dietas legislativas son pagadas con el dinero de todos?, ¿cómo decirle no a la intención de acotar el financiamiento público de los partidos políticos, cuyas prerrogativas contempladas para 2023 ascienden a 6 mil 233 millones de pesos, que bien podrían destinarse a otros rubros?

Sin embargo, tras la reforma constitucional que promueve el Ejecutivo y que plantea modificaciones en 18 artículos constitucionales y 7 transitorios, entre los que destaca la desaparición del INE para crear el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC); existe, efectivamente, un objetivo político con tintes autoritarios.

Al Presidente no le gustan los contrapesos y el INE ha sido firme frente algunos excesos del tabasqueño y de su partido. En su texto: “Los motivos de AMLO contra el INE”, publicado en el periódico La Crónica el pasado 30 de octubre, el maestro Raúl Trejo Delarbre recuerda dos decisiones que provocaron gran molestia a López Obrador.

Uno, la sanción al partido Morena, tras la elección del 2018, por el fideicomiso creado supuestamente para ayudar a los damnificados del sismo del 2017, ayuda que por cierto nunca llegó.

Y dos, cuando el Consejo General del INE determinó la fórmula de asignación de curules por el principio de Representación Proporcional en la Cámara de Diputados, para evitar la sobrerrepresentación, con lo cual se hacía valer el principio constitucional de que ningún partido político podía tener ocho por ciento más de diputados que de votos obtenidos (lo que la dirigencia de Morena y AMLO consideraban restaría curules al partido tras los resultados del 2018).

Sin embargo y pese a los constantes embates contra el INE, desde el poder, los ciudadanos considera que se trata de un organismo confiable, capaz de organizar proceso electorales confiables. De hecho, de acuerdo con una reciente encuesta realizada por El Financiero, 68% de las personas entrevistas dicen aprobar la labor del INE y consideran que el órgano no necesita cambios.

Vaya incluso hasta la Iglesia Católica, tras conocer el contenido de la iniciativa presidencial en materia electoral, salió a cuestionar las intenciones detrás de la misma. Tanto así que la Conferencia del Episcopado Mexicano, a través de un comunicado de prensa, calificó la misma como regresiva, al considerar que el “INE es una de las instituciones que ha permitido impulsar la democracia en México, con la organización de elecciones libres e imparciales”.

Aunque algunos analistas calculan difícil que la iniciativa del Ejecutivo prospere, al considerar que no se alcanzarían los votos necesarios en el Congreso para sacar adelante la reforma constitucional, AMLO continúa vendiendo la idea de que es urgente reformar al INE.

Desaparecer los órganos estatales, disminuir el número de legisladores (de 500 a 300 en el caso de Diputados y de 129 a 96 en el caso de senadores) de Consejeros electorales (de 11 a 7) y regidores municipales, entre otros aspectos.

Pero en el fondo de la iniciativa yace una obscura intención de eliminar un entramado institucional que servido de dique frente a los excesos del Primer Mandatario y de su grupo.

La autonomía del INE ha sido fundamental para frenar los abusos de poder y violación sistemática de la ley. Fue el INE, por ejemplo, quien revocó el registro del morenista Felix Salgado Macedonio como candidato al gobierno de Guerrero, por no cumplir con la entrega de informes que comprobaran el monto, origen y destino de los recursos gastados en periodo de precampañas.

Lo mismo hizo, por cierto, con 48 candidaturas de Morena a distintos cargos de representación popular.

Hoy estamos atestiguando pues, la confrontación de dos visiones: autoritarismo y democracia. Veremos de qué lado de la historia nacional se ponen Diputados y Senadores.

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