Los gobiernos neoliberales se caracterizaron por legislar en beneficio de grupos o sectores con el fin de generar grandes negocios. El mejor ejemplo fue la reforma a la Ley de Salud durante el gobierno de Felipe Calderón. Hace unos años, el mercado de la cirugía estética en México era incipiente, hoy, es un negocio floreciente de miles de millones de dólares; lo que parecía ser una “cultura del ego” se consolidó como una industria multimillonaria ubicándonos en el tercer lugar mundial. Sin embargo, en México se ha buscado crear un monopolio que controle el negocio de la cirugía estética.

Tras la reforma de 2015 a la Ley General de Salud, se entregó la certificación de “médicos especialistas” a una asociación civil denominada Conacem, órgano que suplantaba a la SEP y a la Secretaría de Salud.

De esa asociación civil se desprenden otros comités, como el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, organismo que certifica a los cirujanos plásticos al término de su especialidad y renueva su certificación cada cinco años.

Sin embargo, se sabe que dicho consejo, sin ser una universidad y sin contar con Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios, otorgó “certificados” a más de 250 médicos para que pudieran ejercer como cirujanos plásticos; un acto de total corrupción, como diría la 4T.

Tanto el consejo como la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica incluyeron en sus denominaciones el término “estética”. Lo que hicieron fue crear un monopolio de un negocio multimillonario. Fue hasta hace un par de años que aparecieron los primeros reconocimientos de validez oficial en diversas universidades públicas y privadas para especialistas en cirugía plástica, estética y reconstructiva o en cirugía estética o cosmética. El consejo nunca graduó especialistas médicos. En contubernio con la Dirección General de Profesiones creó médicos especialistas por “generación espontánea”, sin contar con reconocimiento oficial. Veamos cuál es la respuesta del presidente López Obrador y la SEP frente a este monopolio. Quienes deben certificar a los médicos del país decidieron hacer negocio.

° Y hablando de “grillas neoliberales”, a unas horas de la elección en la Confederación de Cámaras Industriales, el proceso se ve muy opaco y eso lo saben en la 4T. Por ello, la Secretaría de Economía, de Tatiana Clouthier, emitió un exhorto al actual presidente de la Concamin, Francisco Cervantes, para que haga “adecuaciones y/o modificaciones pertinentes en sus estatutos” con el objetivo de “establecer procedimientos para la elección de sus órganos de gobierno bajo un esquema democrático, participativo y libre de criterios discrecionales”. Y es que en la 4T observan que la élite industrial no quiere “soltar la silla” ni dejar llegar a otros aspirantes y se apoyan en operadores ligados al PRI y al PAN, los más confrontados con el presidente López Obrador. El mismo líder de la Concamin es señalado por tener “ligas” con el expresidente Peña Nieto, quien fue testigo de su toma de protesta en junio de 2018.

La recomendación de la Secretaría de Economía lleva jiribilla, pues en Palacio Nacional tienen conocimiento de que hay tres candidatos, todos curiosamente ligados al actual presidente: José Abugaber, industrial guanajuatense del calzado; Alejandro Malagón, de FEMSA y presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Conservas Alimenticias, y Nezahualcóyotl Salvatierra, miembro de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción.

El domingo pasado, Francisco Cervantes le pidió al presidente López Obrador que reprimiera las protestas magisteriales en Michoacán, a sabiendas de que el jefe del Ejecutivo ha sido claro en su postura de no usar la represión.

¿Sabrán también en Palacio Nacional que Francisco Cervantes, tan “cercano” al gobierno en turno, está muy ligado a ese distinguido “prianismo” del que ahora se quiere deslindar y que ejerce un proceso antidemocrático al interior de la Concamin?