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sábado, junio 22, 2024
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Retos en materia educativa en tiempos de pandemia

 Por Nakachi

 

El pasado primero de mayo, un funcionario de la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, confirmó en la ciudad de París que la participación de nuestro país en la Prueba PISA está suspendida. No se dieron más detalles. Lo cierto es que tampoco quedó claro si es una suspensión definitiva o parcial. Como afirma un texto digital: “Según expertos consultados por MCCI no realizar la prueba de campo es un aviso de que el país no participará en la evaluación PISA 2022” (El Universal , 2021, pág. digital)

De confirmarse, esto sería un golpe terrible para la medición de nuestros programas educativos, a los que por cierto, en las últimas evaluaciones salimos muy por debajo, por no decir reprobados. Existe un punto que es importante subrayar: el demográfico. En 2018, de acuerdo a una consulta en internet, lo cito: “En años anteriores, se ha observado que nuestro país ha incrementado su matrícula. De 2003 a 2018 aumentó en un 25 %. Esto sin duda, repercute en la evaluación del aprendizaje.” (Universia.net, 2020, pág. digital ).

A mi juicio, en la coyuntura actual de pandemia mundial,  uno de los temas que más va a impactar de modo negativo es el tema educativo. A diferencia de otras materias como la económica,  salud, laboral,  el educativo es un tópico  intangible, no sabremos el tamaño de su impacto por lo menos  en el corto y mediano plazo.

Propongo revisar algunos aspectos que me parecen fundamentales para comprender el contexto actual, y eso nos permita tener conocimiento para poder reaccionar y accionar en virtud de corregir y modificar el futuro. Intentaré responder en términos históricos las siguientes preguntas: ¿qué significa y qué impacto tendrá no participar en la aplicación de la prueba PISA? ¿Por qué es importante señalar el tema poblacional cuando se diserta sobre educación? Por lo demostrado con el gobierno federal actual, ¿qué podemos esperar en el tema educativo?

 

Cada día este gobierno desencanta más a quienes votaron por ellos. Bajo la narrativa demagógica del cambio, que como sostiene el analista Macario Schettino:

Entrado el 2013 hacía a Andrés Manuel un cadáver político porque sus ideas me parecían obsoletas, fuera de la realidad. Incluso tuve ese pensamiento hasta entrado el 2016. Sin embargo lo que veo es que las reformas estructurales de 2013 le dan frescura y lo posicionan en el primer plano político. Las reformas echadas a andar pueden ser eficaces pero son antipopulares. Así que si queremos hallar una explicación del porqué llega AMLO a la presidencia, podemos encontrarlo en la resistencia a aplicarse la Reforma Educativa, y puedes ver en el SNTE un gran corporativo nada despreciable en términos electorales (Schettino, 2020)

Dicen que en historia no es bueno mirar con ojos contemporáneos el pasado porque vamos a errar en nuestras apreciaciones. Respetando la mentalidad pretérita y con la ventaja que otorga el presente en sintonía del tiempo, permítanme ver un escenario parecido al actual en las Reformas Borbónicas del siglo XVIII ejecutadas por el monarca Carlos III de España. Que como sabemos, echó a volar una serie de políticas públicas que tuvieron como corolario los movimientos independentistas en América.

En aras de su legitimidad, el régimen posrevolucionario, en particular la obra ejecutada de la mano de don Jaime Torres Bodet, titular de Educación entre 1958-1964,  nos ofreció una historia oficial con un tono patriótico. Del México prehispánico con tono romántico; habla superficialmente de los trescientos años de la Nueva España y de allí se salta hasta el movimiento independentista. Poco profundizó en el periodo previo a 1810,  pero que es fundamental conocer el periodo novohispano para comprender el México que se configuró hasta nuestros días.

Cómo no se iban a rebelar los criollos, sí Carlos III, el rey déspota y moralino,  por decreto al echar a andar sus reformas estructurales (permítaseme el término contemporáneo) estaba alterando el orden establecido por más de doscientos cincuenta años. Donde el indio por orden real tuvo protección particular y se llevó a rango jurídico estableciendo el  Tribunal de Indias que jerárquicamente estuvo por encima del resto de los tribunales. Además,  los cargos públicos se subastaban al público y se gobernó a la distancia pero con armonía gracias a la taimada política pública del “obedézcase pero no se cumpla”. Esta base social echada a andar trajo como consecuencia una corrupción que nos alcanza hasta nuestros días. De qué otro modo nos explicamos  que en Nueva España no hubo ejércitos hasta después de 1765, y eso porque los ordenó el rey Borbón. Situación que ejemplifica la paz que se configuró a base de jugadas magistrales de la política.

Además, contrario al discurso oficial contemporáneo, en el que  nuestras autoridades han  caído en el ridículo de exigirle a España y al Sumo Pontífice que nos pidan perdón;  lo cierto es que gracias a los reyes españoles, no desaparecieron nuestra cultura para imponernos la suya, sino que se sincretizaron para formar una sola, de la cual somos nosotros el resultado. En el supuesto de que nos hubieran colonizado los anglosajones, simplemente, como lo hicieron en EE. UU., nos hubieran desaparecido y no existiríamos. ¿Lo podrán comprender nuestras autoridades federales actuales? Lo dudo, sus prejuicios ideológicos no les permiten hacer un alto, reflexionar y replantear. Paradójicamente, el nacionalismo exacerbado que promueve el libro de texto, esa cerrazón provoca.

Explicado lo anterior, paso al tema de la hasta este momento cancelación de la aplicación de la PISA en México. ¿Qué impacto tendrá en nuestro país? Sin duda, mucho en negativo. Si la tendencia ha sido a la baja, no aplicarla para ocultar la realidad no es la mejor decisión. Hace tiempo en una clase, me gustó lo que uno de mis maestros de Historia comentó: “En este momento estamos siendo no solo espectadores sino actores de esta nueva forma de impartir educación (educación en línea)”. Sin pretenderlo, un efecto de la pandemia ha sido obligarnos a la impartición educativa a distancia.

Como todo sistema, la familia y el individuo no son ajenos; al principio vivieron desorden pero de modo gradual, todos fuimos buscando nuestra estabilidad. Aun los que estudiamos en esta modalidad a distancia nos podemos sentir como decimos coloquialmente “como peces en el agua” porque lo vinimos trabajando desde años atrás. No así los alumnos habituados a la dependencia presencial del docente. Realmente, sí los aterró verse solos ante la exigencia autodidacta. En la disyuntiva, es una tristeza observar, y a eso me refiero con el impacto negativo en la materia; a muchos, cientos de jóvenes en educación básica optar por abandonar sus estudios. Esto nos explotará en las manos en el mediano y largo plazo. Espero estar equivocado.

Respecto a la necesidad de la aplicación de la prueba para evaluar y mejorar, cito al físico William Thomson Kelvin: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que se mide, se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”. Si no evaluamos, está muy claro el destino educativo.

Paso al tema demográfico. Si queremos disertar sobre temas sociales, es fundamental entrarle al tema poblacional. Si la familia es la base de la sociedad, esa misma familia tiene su cimiento en el hombre. En una lógica matemática, quiere decir a que a mayor número de personas o demanda, mayor número de problemas.

En ese tenor, en el gobierno del expresidente Echeverría (1970-1976) se dio un punto de inflexión en el tema económico y demográfico. Embriagado de la efervescencia que otorga el poder, trazó un populismo irresponsable que detonó en una devaluación monetaria. Su desparpajado dicharache: “La economía se maneja en Los Pinos”, nos demuestra que cuando las finanzas de un país las maneja un presidente populista, el resultado será la tragedia. De acuerdo a las cifras oficiales del INEGI, en 1945 fuimos poco más de 22 millones de mexicanos. Para 1970 fuimos más de 45 millones de mexicanos. “Además con un crecimiento anual del 3.5 por ciento. La población se duplicaba cada veinte años”  (El Colegio de México, 2014). Tanto preocupó el tema, que en este tiempo se creó el Consejo Nacional de Población.

Otra lógica matemática es que a mayor número de personas, mayores los problemas sociales. Desde luego en materia educativa, echó al traste con el programa educativo conocido como Plan Nacional de Once Años. Para dar respuesta a la problemática se construyeron escuelas normales para formar maestros por todo el país y así estar preparados aunque sea de forma improvisada con recurso humano capaz de atender la excesiva demanda. Decía el gran literato Augusto Monterroso que en las vías rápidas siempre suceden accidentes. Al improvisar maestros, bajó la calidad de la educación. Hasta la letra cambiaron a los niños. Se pasó de la letra manuscrita (que aprendieron nuestros padres y abuelos) a la de molde (la que nos tocó a partir de los años setenta); generando hasta la incapacidad de comunicarse por escrito en la familia.

Matizando el tópico, algo que también es capital, es el tema de la impartición de la educación por parte del Estado. Pensando con suspicacia, podemos decir que a un gobernante no le interesa fomentar educación porque si lo logra, generara un pueblo consciente capaz de exigir cuentas. Entonces al ser juez, parte y financiador, menos. Ya lo decía López Portillo (ante las críticas de la prensa): “No pagó para que me peguen”. ¿No pagaba? ¿Acaso era su dinero? ¿No vivimos en un país de libertad democrática? Desde luego, vivíamos a la sazón, en tiempos del régimen de partido hegemónico que como bien atinó en definir Vargas Llosa a principios de los años noventa: “México es la dictadura perfecta, suave, pacífica, pero al fin dictadura” (País, 1990).

Para concluir, cierro con una verdad que puede sonar incomoda pero que es real: mientras el Estado siga impartiendo la educación y la familia no se comprometa, estamos condenados a una educación mediocre. Existe una corresponsabilidad. Dejemos de echarnos la pelota.

De modo tradicional, muchos padres de familia han utilizado el Sistema Educativo como un medio de encargo de los hijos. Eso sí, con poca participación y mucha exigencia respecto al trato. A cuántos papás no hemos oído quejarse de que un maestro regañó a su hijo. La pandemia y el modelo obligado de educación en casa  provocaron que los padres se involucren. Si ya se dio ese paso, si queremos una mejor educación, debemos aprovechar la coyuntura y seguir comprometiendo a los papás a participar en la educación de los hijos.

Que el gobierno de AMLO cancele la participación de México en la PISA, en mi opinión debería ser tema de interés nacional. Sin embargo, como dicen los jóvenes hoy día: “Muchos no están preparados para esa charla”, pues siguen encantados con la popularidad de un presidente que ya sin tapujos a nadie ha engañado. O quizá, ha venido engañando con la verdad: su proyecto político es una  amenaza a la libertad en todos los sentidos. Eso sí, sigue la ruta de todo gobierno populista, ejecutando  obras faraónicas inviables como: una refinería en Dos Bocas; un tren en la península yucateca que más que atraer turismo, devastará áreas reservadas por siglos y un aeropuerto incapaz de atender los desafíos económicos y de transporte del México de siglo XXI. En todo está pensando y ocupándose, menos en la educación. Que al frente de la SEP esté la maestra Delfina Gómez,  lo dice todo.

Comparto algunas lecciones del pasado. Hemos tenido tres momentos apoteósicos en materia educativa, los binomios: Díaz-Justo Sierra; Obregón-Vasconcelos y López Mateos-Torres Bodet. Lo que demuestra que no es suficiente que a  un presidente le interese o conozca sobre educación, necesita a un promotor de ésta y viceversa. No es suficiente contar con un funcionario connotado al frente de la SEP, sin el apoyo del presidente dispuesto a invertir en la materia, lo que se haga será insuficiente. Basta con revisar nuestro pasado contemporáneo para afirmar tal verdad.

De vuelta al 2021,  solo para demostrar dónde estamos parados: a AMLO ni sabe y menos le interesa mejorar el tema educativo;  de la profesora Delfina, ya mejor ni hablamos… Está desaparecida desde que asumió su alto encargo el pasado quince de febrero del presente año. Sin duda, hoy más que en otro tiempo, como afirma la politóloga Gloria Álvarez,  los padres de familia apoyados de la información en internet y los recursos tecnológicos y materiales que estén a su alcance, tienen el encargo de educar a nuestros hijos. ¿Si no somos nosotros, quién?

Referencias

El Colegio de México. (20 de mayo de 2014). Scielo. Obtenido de www.scielo.org

El Universal . (1 de mayo de mayo de 2021). México suspende aplicación de la prueba Pisa para estudiantes de secundaria.

País, E. (1 de septiembre de 1990). Vargas Llosa: «México es la dictadura perfecta». Madrid, España.

Schettino, M. (24 de septiembre de 2020). Disidencia. (P. Majluf, Entrevistador)

Universia.net. (17 de octubre de 2020). Pisa México: ¿qué son y cuáles son los resultados en nuestro país?

@Nakachi_Mx

 

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