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Por Nakachi

Sin la #mujer no hay futuro

PLUMA LIBRE

Una de las transformaciones más hondas en este país fue cuando en el siglo XVI  se ejecutó en Nueva España la denominada “conquista espiritual”. Es preciso cuestionarse, ¿Cómo fue que mutamos del politeísmo al monoteísmo y de la poligamia a la monogamia? ¿Qué rol ha ocupado la mujer en la construcción de México?

En su libro La Historia Eclesiástica Indiana (Mendieta, 2016) fray Jerónimo de Mendieta, narra de manera fascinante, la aventura de los frailes franciscanos que llegaron a las nuevas tierras a partir de 1523 y que sería capital en este proceso. El texto en sí no fue publicado hasta muchos siglos después (1870),  pues denunció el afán desmedido de riqueza que se ocultó tras la misión cristiana de algunos de los conquistadores.

La aventura franciscana

Según Mendieta, formados en el convento de Gante y asignados por el propio monarca Carlos I, los primeros franciscanos de origen flamenco (hoy Bélgica) que llegaron a Nueva España en agosto de 1523 fueron tres: Juan de Tecto, Juan de Ahora y Pedro de Gante.

Es preciso decir que estos frailes flamencos llegaron imbuidos por las ideas de Erasmo de Rotterdam. Que fuera menos opulenta y más cercana a la concepción franciscana de pobreza que pregonó, Francisco de Asís.

A su llegada a Tenochtitlán, la ciudad no se reponía del sitio bélico de 1521. Podemos imaginar el caos. El propio Señor del lugar, Hernando Ixtlixochitl les asignó como residencia, el antiguo Palacio de Nezahualcóyotl en Texcoco. Comenzaron su obra evangélica; caminaron por el lugar, tuvieron contacto con su gente, conocieron de cerca sus costumbres, tradiciones. Quedaron impactados.

La labor misional que  motivó a estos frailes fue la de “ganar almas para compensar las animas perdidas en Europa con motivo de las luchas de la reforma religiosa”. Se sintieron atraídos ya que vieron la posibilidad de crear un cristianismo primitivo con el sello franciscano. Imaginemos el celo religioso de estos hombres y la “misión” que debieron sentir a cuestas.

El impacto fue mutuo. También los indígenas se impresionaron por el trato que les daban los españoles a estos señores que a sus ojos vestían de forma extraña (hábito franciscano) pero que reflejaban una autoridad superior a la que veían del español ordinario.

El contacto cercano de los frailes con la gente, generó que estos se dieron cuenta que el lenguaje jugaba un papel fundamental, por lo que se obligaron a conocer y dominar las lenguas de los naturales de estas tierras. Algo osado a los ojos de cualquier época.

Al año siguiente, con la anuencia del papa Adriano VI (1459-1523), de la provincia de San Gabriel de Extremadura, el superior de la orden franciscana, seleccionó al primer grupo de evangelizadores, doce franciscanos, todos españoles; diez sacerdotes y dos hermanos legos, entre los que destacaba fray Martín de Valencia, Juan de Ribas, Juan Juárez, Juan de Palos y Toribio de Benavente “Motolinia”. Todos con objeto de ejecutar la conquista espiritual.

El trabajo de avanzada de los primeros tres franciscanos se amalgamó con la experiencia de los doce misioneros. Para llevar a cabo la evangelización, vieron tres necesidades:

  • Respetar la lengua de los indígenas;
  • Que los misioneros hablarán la lengua del lugar;
  • Educar a los indígenas, bautizarlos en el dogma cristiano y castellanizarlos.

Así tenemos que con la caída del Imperio Mexica en 1521, comenzó un periodo de conquista militar a lo largo y ancho del continente americano. Al mismo tiempo se fue consolidando la obra espiritual del cristianismo. No se entiende el México actual si no conocemos la amalgamación de ambos procesos.

Coloquios de los sabios y los doce

Instalados en Nueva España, los misioneros mantuvieron una serie de entrevistas −a los que se les conoce como “Coloquios de los Doce Apostoles”− con los caciques y señores antiguos gobernantes que sobrevivieron a la conquista militar del mundo nahua.

Fue el mismo Hernán Cortés quien se encargó de convocarlos para que escucharan el nuevo mensaje que les traían aquellos varones apostólicos. Fue el comienzo del trance politeísta a la concepción de un solo dios cristiano.

Este “dialogo” fue el recurso metodológico elegido para persuadirlos de la necesidad de dejar de adorar a sus dioses. Los frailes exponían, escuchaban y contestaban las objeciones que los indígenas formularon en un debate de corte ecuménico.

Podemos imaginar lo tenso y difícil que resultó ese debate en el que se intentaba convencer a los antiguos gobernantes a un cambio significativo en su modo de concebir el mundo. Además de la persuasión en la palabra y los argumentos de corte teológico, la narrativa se respaldó con el estilo de vida de los frailes y el trato cordial de ambos grupos. Pese a las diferencias, hubo la disposición de escucharse. En el México actual, cómo nos hace falta emular este ejemplo y así llegar a acuerdos como gente civilizada.

En los Coloquios se explicó quién es el Sumo Pontífice que los envío. Hubo resistencia de parte de los señores mexicas y antiguos gobernantes, por lo que pidieron traer a los sacerdotes sobrevivientes para que disertarán sobre este tema con los misioneros franciscanos. Los diálogos se centraron en explicarles el porqué debían dejar atrás el sacrificio humano y la idolatría  para confiar en el dios cristiano, que en su misterio encarnaba al Hijo de Dios que ya se había sacrificado por todos. La respuesta de uno de los señores mexicas quedó para la posteridad. Lo cito en un fragmento (Duran & Dario García):

Con un labio, dos labios respondemos, devolvemos el aliento, la palabra, del Dueño del cerca y del junto. Con esto, de su cabeza, de su cabellera, salimos, por esto nos arrojamos al río, al barranco. Con ello buscamos, pedimos, su disgusto, su enojo. Tal vez sólo [vamos] a nuestra perdición, a nuestra destrucción, ¿O acaso hemos obrado con pereza? ¿A dónde en verdad iremos? Porque somos macehuales, somos perecederos, somos mortales. Dejadnos, pues, ya morir, dejadnos, pues, ya perecer, puesto que nuestros dioses han muerto… Pero tranquilícense vuestros corazones, vuestra carne, señores nuestros, porque romperemos un poquito, ahora un poquito abriremos, el cofre, la petaca del Señor Nuestro.

Para continuar con el dialogo y persuadir, los misioneros pidieron se convocara a las mujeres de los señores y sus hijos. Dialogar con la mujer tuvo mayor efecto en este proceso de transformación religiosa y cultural en dos sentidos:

1.- La mujer sí estuvo de acuerdo en aceptar este cambio en la relación con sus dioses que les pedían hijos en sacrificio. Aun tuvieron la sensibilidad de ser empáticas con las mujeres de los pueblos tributarios que debían ceder a sus hijos con objeto de ser sacrificados a sus dioses. La idea cristiana de que ya el hijo del nuevo dios se había sacrificado por todos para nunca más volver a sacrificar a nadie más les pareció prudente;

2.- El tema de la poligamia. Aparejada al dogma cristiano, la oferta  de los misioneros en dejar de compartir a su señor entre muchas para ser mujer de un solo señor, les pareció atractiva. Desde la mujer tanto en su  maternidad y femineidad se pudo dar ese giro en la vida social tanto en lo religioso como su estatus social.

Sincretismo, guadalupanismo y educación

Después de esta persuasión en los Diálogos,  los  misioneros supusieron que su obra ya estaba concluida. Se pasó a un momento de destrucción física y sistemática de los vestigios nahuas. Por desgracia comenzó el derrumbe de ídolos, códices, templos.

Ante la resistencia nahua que veía cómo se hacía añicos su pasado; más la poca población europea capaz de controlar el vasto territorio contra la densa población indígena, los gobernantes españoles y misioneros constituyeron lo que se conoce como sincretismo; es decir, montar su cultura sobre la existente. De dos formas de vivir y de pensar se va a sincretizar en una sola. El resultado es el origen del México actual.

Se dejó que los indígenas siguieran conservando sus tradiciones prehispánicas y más que la coerción, apostaron a que fuera el paso del tiempo lo que fuera difuminando sus creencias. Cosa que se logró.

También se dio el sincretismo en la toponimia de los lugares. Del santoral católico y la festividad nahua, se dieron  nombres a los lugares. Así quedó el nombre de los pueblos: San Juan Teotihuacán, San Juan de Ulúa, San Miguel Xoxtla, y una larga lista de etcétera. Lo mismo se llevó para bautizar a las personas: Xóchitl María, Juan Tezozomoc, Citlalli del Carmen. De la gastronomía, qué decir. No se escapó a éste fenómeno.

Los misioneros supieron identificar el rol que jugaba la mujer en el tejido social. En la estructura poligámica los niños nacían, crecían y se desarrollaban bajo la tutela materna sin una clara figura paterna que debía atender muchas casas. En la mamá tuvieron a la persona cercana. Los hijos terminaron creciendo con un sentimiento de veneración a mamá, como hasta el día de hoy lo practicamos cada diez de mayo.

Al margen de la veracidad y discusión de las apariciones de la Guadalupana,  la veneración de Coatlicue en el Tepeyacac; o el de Santa Ana, en Chiautempan, Tlaxcala donde se adoraba a la diosa Cihtli, la también abuela de los dioses, constituyeron una de las veneraciones más importantes de los mexicanos.

En el caso de la educación de los niños, los misioneros tejieron un entramado institucional para poder enseñar a los niños indígenas el mundo occidental y el cristianismo. Tuvieron clara la apuesta de multiplicación del Evangelio a través de sembrar la semilla en los infantes.

En suma, podemos considerar algunas reflexiones.

1.- El presidente de México se ha volcado por el uso de la propaganda política a niveles jamás vistos. En tiempos ordinarios, un gobierno y todo el entramado institucional trabajan en el complejo acto de gobernar. Pero no vivimos tiempos ordinarios, estamos inmersos en un tiempo de amenaza a las libertades. Así como desarticuló el funcionamiento del Estado para luego dinamitarlo; dividir a los mexicanos con su narrativa maniquea, también intenta apoderarse del lenguaje. En su apuesta orwelliana por llevarnos a su falsa realidad –misión de las mañaneras− todo lo han reducido de modo simplista para hablarnos de tres transformaciones y ellos encabezar la “cuarta”. Como hemos visto, estos machos alfa encabezados por el presidente, han minimizado el rol de la mujer y están empeñados en adoctrinar a nuestros infantes con su plan de la  “Nueva Escuela Mexicana”. El viaje reciente a Cuba, desnuda hacia dónde se quieren mover. Que nadie se diga engañado.

2.- Rebasada la mitad de su gestión, el presidente López Obrador, no se ha sentado con ningún partido o líder de oposición para dialogar. Solo se sienta con los que él asocia como aliados de la “transformación”, es decir son quien es servil y capaz de guardar silencio de complicidad ante la rampante corrupción que los distingue.

¿Se imaginan a los frailes imponiendo la cruz a los indígenas? Ahora maticemos; el número de españoles que ejecutaron la obra militar no rebasó los más de 1500, contra los más de cinco millones de habitantes que se calcula constituían lo que hoy es México. Miles de indígenas tributarios del tlatoani mexica se unieron al extranjero. Ante esta desventaja cuantitativa en términos demográficos, la respuesta española fue por medio de la persuasión, del dialogo. De haberlo intentado por la fuerza, sobran elementos para especular un rotundo fracaso ante la iniciativa de conquista espiritual.

Una lección del pasado es que no se puede dar una transformación a profundidad sin consenso, sin pluralidad. Sin dialogo, estamos ante un autócrata.

3.- Sacudidos de la demagogia presidencial y su narrativa oficial, el indio no fue despojado ni ultrajado; por lo menos en términos históricos, éste recibió un trato benévolo por parte de la corona española.

Es risible exigirle perdón a España por los “daños de la conquista”. Lo prudente es conocer nuestro origen y saber que gracias a que nos sincretizamos con España; o que España se sincretizó con nosotros,  hoy existimos como nación. Veámoslo  más allá, conservamos aún las lenguas originarias, tradiciones, usos, costumbres. Contamos con muchas huellas de nuestro mundo prehispánico e hispano. Incluso, uno de los apellidos más abundantes en el México de siglo XXI es de origen español: López.

4.- Es evidente el papel protagónico de la mujer en la construcción de nuestra historia. Resulta irónico cómo a lo largo de ésta, la mujer ha resistido a los embates y ninguneo de una sociedad machista que las ha hecho resilientes ante la adversidad, al final siguen siendo la Tonantzin.

Siendo serios, la mujer nos ha enseñado a resistir en la adversidad. Ha sabido amoldarse a los cambios y transformaciones sociales. Da esperanza saber que son mayoría en este país. No tengo duda que en las urnas, el 7 de julio de 2024 sacarán la cara por México. En Palacio ya le dieron lectura a esta realidad, están temblando.

5.- Este gobierno federal se ha pronunciado como el más feminista de la historia. ¿Mas, qué tenemos en este gobierno “histórico?: Un tiempo aciago para la seguridad de la mujer.

Los feminicidios están desatados, todos los días nos persigue la nota de alguna mujer desaparecida.  Al tiempo de escribir esta columna, han sido ejecutadas en el estado de Veracruz, las periodistas Yesenia Mollinedo Falconi y Sheila Johana García. Por donde nos asomemos en la historia de este país, la mujer ha dejado huella. Atentar contra la mujer es atentar contra la humanidad misma. La mujer es pasado, presente y sin ésta no hay futuro. Es tiempo de cuidarlas y protegerlas al costo que sea. ¿Lo podrá entender López Obrador?

Referencias

Mendieta, J. d. (2016). La Historia eclesiastica indiana. Red ediciones.

Referencias

Duran, J. G., & Dario García, R. (s.f.). Los «Coloquios» de los «Doce Apostoles» de México. Unirioja. Recuperado el 3 de mayo de 2022, de https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2715944.pdf

Mendieta, J. d. (2016). La Historia eclesiastica indiana. Red ediciones.

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