FICCIÓN Y REALIDAD POR NAKACHI ROLANDO 21/08/2022

NAKACHI

La opinión de Rolando Nakachi

Ficción y realidad

FICCIÓN Y REALIDAD
FICCIÓN Y REALIDAD

En 1981, Gabriel García Márquez, escribió el cuento La Santa que publicó para su obra Doce Cuentos Peregrinos. En él, el premio Nobel colombiano, narra en primera persona la historia de Margarito Duarte, un hombre autodidacta que por su amor a la literatura, se convirtió en el escribano  de la aldea escarpada de Tolima en los Andes colombianos.

Casó muy joven con una muchacha que murió poco después del parto, del cual nació una nena hermosa. Sólo que a los siete años, ésta murió de una fiebre esencial. Fue inhumada junto al cadáver de su madre. El drama de Margarito Duarte comenzó cuando hubo que mudar el cementerio por razón de construir una represa para la aldea. Los restos de su mujer fueron exhumados hechos polvo.

En contraste, en la tumba contigua, después de once años, al ser exhumado también el cuerpo de la niña, ésta salió intacta y el cuerpo carecía de peso.

La incorruptibilidad de la niña era evidente, síntoma de su santidad. Faltaba la anuencia del santo padre en el Vaticano. Margarito Duarte comenzó así su periplo hacia Roma con objeto de entrevistarse con el párroco del mundo. Más, después de mucho batallar, mendigar y andar por tierras lejanas en Roma, jamás pudo ser recibido por su santidad.

Bueno, en realidad, pasaron los años, murieron cinco papas y él seguía esperando. Como premio a su tesón, su perseverancia, le había dado la santidad a él.

Me salgo de la ficción para sumergirme de lleno en la terca realidad. Me asomaré al tétrico México que vivimos en tiempos del Licenciado.

Es de destacar el empeño y entusiasmo que invirtió para ser ungido en 2018 como presidente de la república. Aun así ha dicho que “terminando su mandato se retirará a La Chingada”. ¿Le cree usted a quien sin ruborizarse miente en promedio más de noventa veces en cada aparición desde el púlpito palaciego e invirtió la vida entera para “redimir” al país de todos sus males?

¿Qué “elegido” por un ser superior y abstracto como lo es el pueblo bueno y sabio, puede limitar su “misión” por una nimiedad como lo son los tiempos constitucionales de los simples mortales?

En la parafernalia por alcanzar el poder, después de su apretada derrota en las urnas en 2006, el Licenciado con un Zócalo capitalino a reventar, con el  histrionismo propio de los caudillos, tuvo la puntada surrealista de autonombrarse como “presidente legítimo”.

Lo que es de reconocer, es su capacidad de embaucar al ciudadano de a pie, de esos fieles al sistema político nacional mexicano, resultado del libro de texto gratuito, donde a cuentos y mitos, son adoctrinados por medio de la narrativa nacionalista revolucionaria, esos eternos desposeídos por los españoles, que abominan a los “traidores tlaxcaltecas”, que su prócer preferido es el asesino a sueldo, Francisco Villa y que aún ya rondando en más de cuarenta años, son capaces de salir a la calle con una playera con el estampado del asesino Che Guevara.

Lo mismo que engañó a gente de las clases bajas, lo hace con gente que presume de ser inteligente. Me refiero, a gente de la talla de Mario di Costanzo, Bernardo Bátiz o Luis Linares. En 2018, hasta el connotado economista Carlos Urzúa, operó como titular de Hacienda en el régimen de “transformación”. Hoy es un férreo opositor. Aunque el daño a la nación ya está hecho.

Conozco familiares, amigos, que aun con la evidencia de los videos que protagonizaron en 2004, René Bejarano, Gustavo Ponce, Carlos Ímaz, se creyeron eso del “compló” que para zafarse de todo vínculo,  argumentó el “Mesías tropical”.

“Eso de que es un peligro para México, lo dicen los neoliberales que ven amenazados sus intereses porque va a llegar quién va a ‘salvar’ a México de tanta porquería”, decían llenos de inocencia y por qué no decirlo: también con mucha dosis de fe.

Andado el tiempo, la víspera de la elección presidencial de 2018, era sorprendente escucharlos decir: “Voy a votar por el “Peje” porque es un hombre incorruptible, honrado, nacionalista, austero, que sí piensa en los más desposeídos”. –Oye, pero cómo puedes decir eso, ¿y Bejarano, Ponce, te parece que es honesto quien estuvo tras bambalinas de esos rufianes? −pregunté−.

Sus respuestas fueron más o menos en estos términos: “Eso fue un complot de los panistas. Será el sereno, pero ese hombre es honesto, y merece el beneficio de la duda.” No se nos debe de olvidar que hubo decenas de comunicadores e intelectuales que llenos de inocencia y fe promovieron al Licenciado.

En la campaña presidencial de 2012, el Licenciado siempre perseverante sufrió una arrolladora y contundente derrota en las urnas. Regresó al poder el PRI. Esto pese al esfuerzo, tiempo y dinero (que jamás ha transparentado su origen) que invirtió para recorrer a lo largo y ancho el país.

Él mismo presume de conocer todos los municipios del país. Cosa que le da ventaja sobre cualquier político que desde su pedestal, jamás estaría dispuesto a andar de a pie el país y menos de tener contacto directo con el pueblo.

El aguerrido y perseverante Licenciado, fue cocinando desde 2011 la configuración de un nuevo grupo con tintes sectarios. Con el visto bueno del INE, 2014 fue el año de la conversión. El “movimiento” transmutó de los colores amarillos, al color guinda. Como es en política, la escisión generó división en el grupo que bien ha definido Macario Schettino como “el priismo echeverrista”. Hoy el PRD agoniza dando patadas de ahogado.

Durante el gobierno de EPN, cuando muchos creímos que el Licenciado no tenía futuro político, también como lo ha sostenido Schettino, llegaron las reformas estructurales que “revivieron” al perseverante “redentor”. Gracias al encono que provocó la reforma educativa, energética y de telecomunicaciones, éstas se volvieron caja de resonancia para ir escuchando al “incansable” por el país que prometía sin pudor alguno, las perlas de la virgen de Guadalupe a través de MORENA.

Es una de las muchas explicaciones para comprender el arribo al poder del representante del priismo echeverrista con colores color guinda. El viejo PRI pero renovado y recargado en la figura del “nuevo redentor”. La perseverancia y tozudez tuvieron sus frutos. Nadie lo puede negar.

Regresó a México el sistema estatista que tiene en el nacionalismo revolucionario al recurso para seguir robusteciendo el vínculo entre el “nuevo caudillo” y su pueblo. Otorgarle el poder que se le otorgó al Licenciado a partir de 2018 ha sido un error que hoy la nación entera lo está pagando. Y es que siendo rigurosos, todo es el Licenciado.

Todo es él que desde hace buen rato se siente tocado por Él.

Veamos.

En este gobierno se han ejecutado 52 reformas a la Constitución. No fueron los legisladores, fue él. El que canceló el NAIM no fue Jiménez Espriú, fue él. Quien echó atrás la reforma educativa no fue Esteban Moctezuma, ni el Congreso,  fue él. Quien liberó a Ovidio no fue Alfonso Durazo, fue él. Quien dijo que ya se había acabado la corrupción en el sistema político mexicano no fue Irma Eréndira Sandoval, fue él.

Quien canceló las cadenas de compras de medicamentos oncológicos pediátricos no fue la secretaría de Hacienda ni el doctor Alcocer, fue él. La estrategia de seguridad no la ejecuta Rosa Ícela, todo es él. El que militarizó la seguridad pública no fue el Gral. Sandoval, fue él. Quien desapareció el Seguro Popular, fue él. El ataque a los medios de comunicación y periodistas no salieron de la imaginación de Jesús Ramírez, fue él. Detrás de la destrucción de la selva maya  está él.

La pésima idea de rescatar PEMEX es de él. Lo mismo Dos Bocas, no es Rocío Nahle sino el aferrado en no dar marcha atrás es él. La idea de no apoyar a las empresas en la pandemia no fue de Arturo Herrera, todos sabemos que salió de la mente de él. El que extorsiona empresarios es él. Quien canceló los fideicomisos, fue él. Quien propuso al fiscal Gertz, fue él. Detrás de la política sobre la atención a la pandemia no fue de Gatell, fue de él.

Ya lo dijo el corifeo del Licenciado, John Ackerman: “El presidente es un científico”. Quien vive obsesionado en tomar al INE es él. La lista es larga, pero siempre encontraremos que el Licenciado es quien lo decide todo. Por tanto, él es responsable del desastre que vive este país.

Cito la siguiente frase de Mario Vargas Llosa: “Cuando la realidad se vuelve irresistible, la ficción es un refugio. Refugio de tristes, nostálgicos y soñadores. La pobreza es bonita, pero en la literatura”. Aunque también existe quien sostiene que la realidad jamás podrá superar a la ficción.

Seguro que en la literatura siempre se trazan parámetros imposibles y extremos, para en sintonía, pensar en soluciones que en tiempos ordinarios y de comodidad no podríamos siquiera imaginar.

En la literatura, fue la virtud de la perseverancia en Margarito Duarte y su santa,  la que lo encaminó a la santidad. En contraste, en la realidad, la perseverancia y tozudez del Licenciado están protagonizando una historia de terror en México. Es incapaz de conciliar porque de hacerlo, se quedaría mudo.

Necesita insistir en polarizar hasta tatuarle el alma de odio a sus seguidores.

El que iba a hacer historia no nos mintió, nos llevó al momento más crítico de la historia de este país. Estoy seguro que nadie pensó en 2018 decir esto: Pero el Licenciado destruyó el Estado mexicano, en 2024 el país se juega el todo por el todo. De ese tamaño la tragedia mexicana.

Muchos queremos que sea con votos, por medio de las instituciones y de modo pacífico; él con su Guardia Nacional militarizada con un país incendiado desde la Baja California hasta Yucatán. Para quien dudaba que la realidad nunca podría superar a la ficción.

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