EL COSTO DE MIRAR HACIA OTRO LADO EN SALUD PÚBLICA / LIZETT CLAVEL S.

El costo de mirar hacia otro lado en salud pública
En los últimos años, el gobierno de México ha sostenido y ampliado acuerdos de cooperación sanitaria con el régimen cubano, particularmente en lo relativo a la contratación de médicos extranjeros para cubrir vacantes en el sistema público de salud.
Este esquema ha sido presentado como una solución solidaria y urgente frente al déficit de personal médico en zonas marginadas. Sin embargo, conforme se conocen más detalles, el costo económico, institucional y humano de mantener estos convenios comienza a ser imposible de ignorar. ⚠️
Desde el punto de vista estrictamente financiero, el programa implica pagos millonarios canalizados de gobierno a gobierno, sin que exista transparencia plena sobre el destino final de los recursos ni sobre el monto que efectivamente reciben los médicos cubanos.
Diversos informes y testimonios internacionales han señalado que una parte sustancial de estos pagos no llega a los profesionales de la salud, sino que es retenida por el Estado cubano. Esto abre una pregunta incómoda pero inevitable: ¿puede México, como Estado de derecho, sostener acuerdos que potencialmente reproducen esquemas de explotación laboral? 💰
El tema no es menor. Organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos han advertido que estas “misiones médicas” presentan rasgos que pueden configurar trabajo forzado: restricciones a la libertad de movimiento, vigilancia política, separación familiar y sanciones en caso de deserción.
Mantener este tipo de acuerdos expone a México a riesgos jurídicos y reputacionales en materia de derechos humanos, particularmente cuando se presume una política exterior basada en la dignidad y la justicia social. ⚖️
Si a ello le sumamos las precarias condiciones laborales en las que el sistema inserta tanto a los médicos mexicanos como a los integrantes de esas “misiones”, la dignidad y la justicia social para el personal de salud se desvanece. 😔
Por otro lado, veo y aplaudo los recorridos casa por casa para levantar información sobre la salud de los mexicanos y sus necesidades en este ámbito.
Pero ojo 👀, en su inmensa mayoría no son hechas bajo condiciones adecuadas, ni con equipo médico calibrado; son más bien encuestas levantadas no por médicos, sino por “personal de salud” (enfermeros, trabajadores sociales y otras profesiones). El resultado fue un censo confiable, pero que no garantiza atención real a los padecimientos manifestados por la población.
Esta discusión no es una abstracción ideológica. En la práctica clínica he atendido a diversos pacientes venezolanos que relatan lo complejo, y en muchos casos imposible, que resultaba recibir atención médica adecuada o acceder a medicamentos básicos bajo el régimen de Nicolás Maduro.
🏥 Historias de anaqueles vacíos, tratamientos interrumpidos y diagnósticos tardíos no son excepciones: son la norma en sistemas de salud sometidos a la politización y colapso institucional. Cada vez se acercan más los relatos de los mexicanos a esas historias. 📉
Esas experiencias me llevan inevitablemente a cuestionar los motivos por los cuales el gobierno mexicano insiste en mantener relaciones privilegiadas con regímenes autoritarios que han demostrado su incapacidad para garantizar el derecho más elemental: el acceso a la salud.
Más aún cuando esas mismas señales comienzan a reflejarse, de forma preocupante, en nuestro propio país. 🚨
En México ya se vive una escasez persistente de medicamentos en el sector público, particularmente en tratamientos oncológicos, enfermedades crónicas y padecimientos de alta especialidad.
Esta carencia no solo vulnera a los pacientes, sino que erosiona la práctica médica misma, obligando a improvisar donde debería haber certeza clínica. Al mismo tiempo, el sector privado enfrenta costos crecientes que se trasladan directamente a los pacientes: consultas más caras, medicamentos inaccesibles y una brecha cada vez mayor entre quienes pueden pagar y quienes no. 💊💸
Desde la perspectiva de la práctica médica, la salud no admite consignas ni lealtades ideológicas. Requiere planeación, recursos, personal equipado y remunerado, y sobre todo, respeto irrestricto a la dignidad humana (la del paciente y la del médico).
Persistir en acuerdos opacos con dictaduras que han llevado a sus propios sistemas de salud al colapso no solo es una mala señal en política exterior; es una advertencia interna de hacia dónde no deberíamos dirigirnos. 🚫
La medicina enseña que ignorar los síntomas no cura la enfermedad. En salud pública, como en la clínica, el costo de mirar hacia otro lado siempre lleva a un mal diagnóstico que termina pagándose más caro. 🩺