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Por Nakachi

  • El abandono a la educación, una raya más al tigre

El abandono a la educación, una raya más al tigre

El 12 de mayo de 2018 en Guelatao, Oaxaca, López Obrador presentó sus diez compromisos por la educación en México; cito el numeral uno y dos pues son elocuentes por sí solos. El entonces candidato presidencial contradice en sustancia al señor que hoy ejerce como presidente de la república.

1.- Vamos a fortalecer la educación pública gratuita y de calidad en todos los niveles escolares, bajo la premisa de que la educación no es un privilegio es un derecho del pueblo.

2.- Habrá alimentación en todas las escuelas de educación básica de las zonas más pobres y marginadas del país (Obrador, 2018).

Rebasada la mitad de su administración, podemos afirmar que lo que hoy ejecuta López Obrador en política pública es su responsabilidad. Surgen varias preguntas: ¿Se fortaleció la educación pública en esta administración? ¿Se han fomentado servicios educativos de calidad en todos los niveles escolares? ¿Qué tal la educación para los marginados? ¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno federal en materia educativa en la coyuntura de la pandemia de salud?

Veamos.

Prometer no empobrece y aunque no sea cierto, hace soñar; la terca e inexorable realidad es más cruda. La administración lopezobradorista ha tenido tantos tropiezos que sin duda heredará un daño terrible al país en educación.

En el río revuelto, hace unos días esgrimió otra puñalada más a la educación en el país, canceló el programa “Escuelas de tiempo completo”, que según la organización Mexicanos Primero, éste apoyaba en alimentación y educación a 3.6 millones de niños y adolescentes en el país (El Financiero, 2022).

Eso que López Obrador prometió en campaña sobre que habría  alimentación de las escuelas más pobres y marginadas y que ahora de un plumazo se las corta, no puede calificarse que de otro embuste más. ¿Cuántos más aguantaremos? Alguien decía hace no mucho que el pueblo también se cansa de tanta pinche tranza, ¿o cómo era?

Como sostiene el maestro Macario Schettino: “La reformas estructurales de la administración de Peña Nieto catapultaron de nueva cuenta al escenario nacional a López Obrador” (Schettino, 2020).

En 2013, la reforma educativa fue fundamental para Obrador pues supo capitalizar en su favor votos desde el encono magisterial. Como se dice: es de manualito populista aprovechar la crisis institucional para hablar de refundación bajo la reivindicación del pueblo, dando lugar al líder carismático que muta en la nueva institución que redimirá todos los males en la “transformación” o “refundación de la patria”.

En la eclosión de su mandato, fue  en los primeros meses de 2019 que embriagado de poder y sin empacho junto con toda la maquinaría legislativa que trabaja para él y no para el pueblo, derogó la dicha en sus palabras, “mal llamada reforma educativa”.

Echada para atrás dicha reforma, vale la pena comentar qué nos han ofrecido al respecto en medio de la coyuntura de pandemia de la Covid-19, que como hemos visto y vivido, impactó en la forma de enseñanza:

1.- Inversión en educación. Después de que se derogó la reforma educativa de Peña Nieto, la respuesta de política pública fue nula. El obstáculo ha sido el propio estilo de gobernar del presidente.

Lo que evidencia una vez más que al mandatario lo que menos le interesa es invertir en educación, lo suyo y porque es lo único que sabe hacer, es la política. Su fijación hasta la obsesión está en robustecer la clientela electoral que le permita garantizar su estadía en el ejercicio del poder.

Por lo que toca a la educación los recortes presupuestales son evidencia del desprecio que le tiene esta administración al conocimiento. No nos podemos engañar, los recursos que se canalizaban en educación, el presidente de México los ha puesto en sus tres obras absurdas e ilógicas: la refinería en Tabasco, el aeropuerto en Santa Lucía  y el tren maya.

A diferencia de la salud que es escandalosa cuando no se atiende, la educación no se ve reflejada hasta el mediano y largo plazo. Cuando despertemos de este tsunami que pegó a la educación, veremos un escenario tétrico. Cuestión de tiempo.

2.- Servicios educativos. El confinamiento que provocó la pandemia, obligó la modalidad a distancia. Los profesores en general han hecho un esfuerzo que es de reconocer. De los padres de familia, ni se diga. El proceso de digitalización educativa que ya se venía configurando, se aceleró. El alumnado ha tenido que ser resiliente en la coyuntura. No hubo de otra. La pandemia evidenció lo endeble que es nuestro sistema educativo nacional que hoy agoniza.

Muchos países en medio de la tormenta de salud no dejaron de invertir en su estructura educativa. ¿Y el gobierno mexicano qué hizo al respecto? Lo que sabemos: sacar el machete y romper todos los cochinitos para fortalecer los temas políticos. ¿Sabe usted  de algún plantel educativo dónde se haya estimulado a los profesores con equipos de cómputo capaces de dar respuesta a las necesidades actuales?

¿Ya vio qué equipos de cómputo cuentan los planteles educativos del sector público? ¿Recuerda usted el improvisado y polémico plan de regreso a las escuelas en el modo presencial? ¿Tiene idea de cómo andamos en deserción escolar en los últimos dos años? ¿Sabe la cantidad irrisoria que han recibido los docentes como estímulo a su trabajo en medio de la pandemia?

Este gobierno hizo de la justicia social su bandera política. En la práctica, es una ironía que los más necesitados han sido los más abandonados. Parece trillado insistir en eso de que la mejor inversión es la educación, pues ésta otorga elementos para la emancipación de los marginados.

No olvidemos qué piensa respecto a los pobres el presidente y su gente cercana. En entrevista de televisión, siendo presidenta del partido morenista, la señora Yeidckol Polevnsky no tuvo empacho y nos mostró sus cartas: “Cuando sacas a la gente de la pobreza y llegan a clase media, se les olvida de dónde vienen, porque la gente piensa como vive; entonces cuando llegan a ser clase media, se les olvida de dónde vienen y quién los sacó” (Notituit, s.f.).

El proyecto obradorista está basado en la pobreza. De ser así, ellos sí van requetebién porque son una fábrica exitosa de generar pobreza.

3.- La evaluación educativa. En este momento no existe una evaluación rigurosa a los programas educativos toda vez que dentro de los objetivos que se desmantelaron fue el despreciado Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Tampoco se sustituyó con otro mecanismo. Suena perverso abandonar la evaluación, decía el físico William Thomson Kelvin: “Lo que no se define no se puede medir.

Lo que se mide, se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”. Si no evaluamos, está muy claro el destino educativo.  Somos un pueblo de corta memoria, se comienza a olvidar que este gobierno el año pasado suspendió nuestra participación en la aplicación de la pruebas PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de los países miembros de la OCDE).

La fórmula es simple: no evaluó, así no exhibo el nivel de educación en el país. Por si fuera poco, antes de entrar en esta hecatombe populista, México se distinguió por ocupar los últimos lugares.

Por si fueran pocos nuestros males en educación, agréguele el tema ideológico y la confrontación que vive la educación superior. El CIDE sigue resistiendo los embates que le propinan desde el poder.

Por su parte el director de Materiales Educativos de la SEP, Marx Arriaga, impulsa la distribución de un documento llamado Marco Curricular y Plan de Estudios 2022, que pretende dejar atrás la política educativa basada en competencias.

El funcionario dijo que en este sexenio hay que buscar “una manera diferente de educar”, debido a que ya se terminó “el sueño neoliberal” (Revista Etcétera, 2022). Al estilo del mandatario, afirmó que “ni el dinero trae la felicidad y este desarrollo industrial desmedido y esta libertad de mercado que proponían está acabando con el medio ambiente, con la moral y la seguridad”. ¿En serio? Lo dicen quienes promueven una refinería, los que para introducir un tren turístico, destruirán reservas ambientales en la península de Yucatán.

Cada día que transcurre es evidente que el gobierno de López Obrador es un desastre y que por donde le muevan hallarán el sello de la casa: corrupción de escándalo.

Después de tres años lo que vemos son cero resultados, demagogia, propaganda, derroche en proyectos faraónicos inviables, desprecio a la democracia, los contrapesos del poder y a las instituciones, sobre todo esas que son medio de superación como lo es la materia educativa. De no hacerlo, populistas dejarían de ser. Que al frente de la SEP esté la maestra Delfina Gómez, lo dice todo.

En México, hemos tenido tres momentos destacables en materia educativa, los binomios: Díaz-Justo Sierra; Obregón-Vasconcelos y López Mateos-Torres Bodet. Lo que demuestra que no es suficiente que a  un presidente le interese o conozca sobre educación, necesita a un promotor de ésta y viceversa.

No es suficiente contar con un funcionario connotado al frente de la SEP, sin el apoyo del presidente dispuesto a invertir en la materia, lo que se haga será insuficiente. Si el empeño, talento e imaginación que  puso la profesora Delfina Gómez siendo alcaldesa de Texcoco (2013-2015) para procurar recursos al movimiento de López Obrador los pusiera como titular de Educación, sin duda otro escenario tendríamos.

El novelista norteamericano, Jonathan Hennessey dice que la ignorancia es el peor enemigo de un pueblo que quiere ser libre. Valdría la pena preguntarnos, ¿por qué este gobierno insiste en cerrarnos las llaves del conocimiento? ¿Qué quieren que no sepamos?  ¿Queremos ser un pueblo libre, o esperamos con actitud mezquina la dádiva de papá gobierno que nos compra con migajas o becas? No tenemos duda que en todo pueblo el demagogo no es causa, es consecuencia de un pueblo miserable, dependiente que espera a que su “tlatoani” le resuelva todo. Por eso no avanzamos como sociedad y nos siguen cambiando oro por cuentas de vidrio.

Lo destacable es que como decían nuestros viejos, “la educación se mama en casa”; y  mejor aún: aunque el gobierno abandone la educación en este tiempo aciago, oscuro e insistan  en querer tapar el sol con un dedo, nos tocó vivir el tiempo de la información y la comunicación. No hay pretextos para no conocer. Cada quien asuma su responsabilidad.

Referencias

El Financiero. (1 de marzo de 2022). Recuperado el marzo de 5 de 2022, de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2022/03/01/sep-elimina-programa-escuelas-de-tiempo-completo-afectara-a-millones-de-niños-denuncian/

Obrador, A. M. (12 de mayo de 2018). AMLO. Recuperado el 6 de marzo de 2022, de https://lopezobrador.org.mx/2018/05/12/104356/

Revista Etcétera. (2 de febrero de 2022). etcetera.com.mx. Recuperado el 6 de marzo de 2022, de https://www.etcetera.com.mx/nacional/sep-educacion-neoliberal-dinero-marx-arriaga/

Schettino. M. (24 de septiembre de 2020).

Disidencia. (P. Majluf, Entrevistador)

Notituit (sin fecha, 2019)

Entrevista a a Polevsnky. Recuperado el tres de marzo de 2022 de https://youtu.be/1xh8v2VcH5M

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