LOS CUARENTA Y TRES LA DESAPARICIÓN FORZADA 

Luminiscencia ADRIAN VALENCIA

LUMINISCENCIA 24/08/2022

Nos siguen faltando cuarenta y tres

 NOS SIGUEN FALTANDO CUARENTA Y TRES
MARCHA POR LA DESAPARICIÓN DE LOS 43 NORMALISTAS

La reciente detención del ex Procurador de Justicia, Jesús Murillo Karam, está lejos de ser el final del terrible episodio en la historia de nuestro país que representa la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ocurrida el 26 de septiembre de 2014. El caso dio la vuelta al mundo, sacudiendo a la opinión pública por el grado de brutalidad, pero en México prevalece la impunidad.

Aún cuando se sabe, con hechos y documentos oficiales, que la “verdad histórica” construida por el gobierno peñanietista es una farsa; en la cadena de responsables faltan muchos por caer y los padres de los estudiantes continúan exigiendo justicia y preguntándose dónde están los restos de sus hijos.

De acuerdo con la versión esgrimida en el sexenio anterior, en la tragedia de Ayotzinapa estuvieron involucrados autoridades de las Policías Municipales de Cocula e Iguala, incluido el ex Alcalde perredista José Luis Abarca; así como miembros del grupo criminal “Guerreros Unidos”.

Pero también y según la investigación del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que participó en las indagatorias a solicitud de los organismos internacionales de derechos humanos y de algunas versiones extraoficiales citadas por distintos medios de comunicación, el Ejército Mexicano.

De hecho, de acuerdo con testimonios recogidos por el diario español El País, el ejército mexicano se habría mantenido al margen durante el secuestro y asesinato de los estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos”. Así fue publicado en el portal digital el 21 de septiembre de 2015 y cito textualmente:

“La salvaje cacería de estudiantes normalistas desatada la noche del 26 de septiembre pasado y que acabó con seis muertos y 43 desaparecidos fue conocida e incluso presenciada por soldados oficiales. Las declaraciones de dos miembros de la inteligencia militar, a las que ha tenido acceso El País, revelan como el Batallón 27 de Infantería, destacado en Iguala y su cuartel General en Chilpancingo, recibieron información de primera mano de la vorágine”.

Sin embargo y pese a los señalamientos, los altos mandos de la XXXV Zona Militar, encargada de la región, siguen intactos. Ni el anterior gobierno, ni el actual, han hablado de la responsabilidad o peor aún, de la posible colusión del Ejército Mexicano. Todos sabemos que la “verdad histórica” fue una burda alteración de lo que ocurrió el 26 de septiembre de 2014, pero Murillo Karam es solo una pieza del extenso rompecabezas.

La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa evidenció una cruel realidad que especialistas en seguridad pública han denunciado desde hace mucho tiempo: en nuestro país existe una total falta de gobierno en muchas regiones y la complicidad alarmante de autoridades con la delincuencia organizada, para llevar a cabo actos como desapariciones forzadas y la violación sistemática de los Derechos Humanos.

Pero además, que pese a los esfuerzos institucionales y legales que han tenido lugar en los últimos años, como la transformación del Sistema de Justicia Penal o la expedición de la Ley General contra la Desaparición Forzada, el actuar de los gobiernos sigue siendo incongruente, limitado y político, contraponiéndose a las recomendaciones e informes internacionales que han evidenciado crímenes de Estado como Ayotzinapa.

Si el gobierno actual quiere trascender frente a este trágico episodio, debe comenzar por desnudar la verdad, punto por punto, y llevar ante los tribunales para castigar con todo el peso de la ley a los responsables de la tortura (como Julio Cesar Mondragón, a quien le fue arrancado el rostro) ejecución y desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, incluidos los militares que hasta hoy han sido defendidos por las autoridades en turno. De lo contrario será una absurda simulación, que confirma el tufo político que sigue ensuciando la justicia mexicana.

Al final y después de todo, nos siguen faltando cuarenta y tres:

  1. Benjamín Ascencio Bautista, 19 años.
  2. Marcial Pablo Baranda, 20 años.
  3. Israel Caballero Sánchez, 21 años.
  4. José A. Campos Cantor, 33 años.
  5. Abelardo Vázquez Penitén, 19 años.
  6. Abel García Hernández, 19 años.
  7. Leonel Castro Abarca, 19 años.
  8. Adán Abrajan De la Cruz, 24 años.
  9. Christian Tomás Colón Gárnica, 18 años.
  10. Jorge Aníbal Cruz Mendoza, 19 años.
  11. Bernardo Flores Alcaraz, 21 años.
  12. Luis Ángel Francisco Arzola, 19 años.
  13. Antonio Santana Maestro, 20 años.
  14. Alexander Mora Venancio, 19 años.
  15. Carlos Iván Ramírez Villarreal, 20 años.
  16. Carlos Lorenzo Hernández Muñoz, 19 años.
  17. César Manuel González Hernández, 22 años.
  18. Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, 19 años.
  19. Cutberto Ortiz Ramos, 22 años.
  20. Doriam González Parral, 19 años.
  21. Jorge Luis González Parral, 21 años.
  22. Emiliano Gaspar de la Cruz, 22 años.
  23. Everardo Rodríguez Bello, 19 años.
  24. Felipe Arnulfo Rosas, 20 años.
  25. Giovanni Galindez Guerrero, 20 años.
  26. Israel Jacinto Lugardo, 19 años.
  27. Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa, 21 años
  28. Jhosivanni Guerrero De la Cruz, 20 años.
  29. Jonás Trujillo González, 20 años.
  30. Jorge Álvarez Nava, 19 años.
  31. Jorge Antonio Tizapa Leguideño, 20 años.
  32. José Ángel Navarrete González, 18 años
  33. José Eduardo Bartolo Tlatempa, 17 años.
  34. José Luis Luna Torres, 20 años.
  35. Julio César López Patoltzin, 24 años.
  36. Luis Ángel Abarca Carrillo, 18 años.
  37. Magdaleno Rubén Lauro Villegas, 19 años.
  38. Marco Antonio Gómez Molina, 21 años.
  39. Martin Getsemany Sánchez García, 20 años.
  40. Mauricio Ortega Valerio, 18 años.
  41. Miguel Ángel Hernández Martínez, 28 años.
  42. Miguel Ángel Mendoza Zacarías, 23 años.
  43. Saúl Bruno García, 19 años.

Que en paz descansen.

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