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La marcha mexicana, alguna vez fue orgullo nacional

Por Nakachi

Bernardo Segura

Seguimos caminando en medio de la pandemia más atroz en un siglo que se nos va el 2021. El virus ha sacudido  las estructuras y formas de vida hasta entonces conocidas. Al ser un quehacer humano, el deporte no se escapó a esta amenaza. Movió hasta el calendario olímpico de Tokyo 2020. Es irónico pero ya tenemos a la puerta de la esquina la justa en París 2024.

En términos de resultados y amén de la narrativa gubernamental junto con las añejas pugnas entre la CONADE y el COM, la participación de la delegación mexicana en la justa veraniega con tan solo cuatro medallas de bronce, nos aterriza en nuestra realidad: la mediocridad deportiva.

No son tiempos ordinarios, hemos sido testigos de cómo desde el poder maniobran a base de propaganda hasta normalizar tal mezquindad de resultados que en un acto sin precedentes,  premiaron a los cuartos lugares. Lo que es pior, muchos lo celebraron y hasta lo aplaudieron.

En un país tan limitado en lo deportivo, muchos crecimos con las proezas de nuestros marchistas mexicanos, que daban la cara en los JJ. OO., para no irnos en blanco. Y es que esta disciplina le ha dado al país nueve preseas olímpicas y muchos títulos mundiales y continentales. Después de los clavados y el box, la caminata es el deporte que más glorias olímpicas nos ha dado a los mexicanos.

Bien se dice que nada es para siempre, y que debemos de cuidar lo alcanzado porque puede desvanecerse. Es el caso de la marcha atlética.  Atrás quedó ese tiempo hegemónico de la marcha mexicana (1968-2000). Como me lo ha contado, Joel Sánchez (último marchista medallista olímpico en Sídney 2000 en la prueba de 50 km): “Llegaron a respetarnos a tal modo que cuando los países europeos sabían que habíamos llegado (la delegación mexicana) temblaban”. Hoy pasamos desapercibidos.

Intentaré desentrañar el problema  que hizo que de la cumbre, cayéramos al abismo en una inercia que no vemos hasta cuándo tocaremos fondo. Pretendo ver en perspectiva dónde estamos parados; al final,  rematar con actitud propositiva.

Recién tuve oportunidad de charlar con Bernardo Segura Rivera (medalla de bronce en 20 km en Atlanta 96) y con Cristian Berdeja (campeón Panamericano 50 km San Salvador 2009 y Medellín 2011) quien sueña con cerrar su carrera atlética estrenándose en los 35 km de caminata en París 2024. Ambos coinciden en que el problema del hoyo en el que ha caído la marcha mexicana a partir del año 2000 es debido a muchos factores, destaco tres:

1.- La falta de estímulos económicos que permitan a los atletas no tener distractores y dedicarse al cien por ciento (como todo mexicano, además de entrenar, tienen que salir a rifársela “tras el balón” del día) al nivel del alto rendimiento;

2.- La desorganización deportiva tanto en el ámbito federativo, como en los entrenadores,  y;

3.- La falta de hambre de triunfo de nuestros competidores.

 

  •        Veamos y maticemos.

Como todo tema donde aparece el ser humano, es difícil evadir el tema financiero. Si no somos un país consciente de invertir en educación, menos en el deporte. Culturalmente lo vemos bajo la óptica del gasto y no de la inversión. En esto las potencias mundiales nos llevan siglos de ventaja porque aplican lo contrario y los resultados son más que evidentes. Cuántas historias deportivas de éxito no hemos conocido donde el protagonista pudo ver la gloria, gracias a su tesón y esfuerzo particular. Solo hasta que el competidor gana una medalla es cuando las autoridades voltean a hacerle caso. Cito a Berdeja: “A mí me tocó ver a Noé Hernández y Joel Sánchez (nuestras últimas glorias olímpicas) estar en la miseria económica pero dieron el extra porque tuvieron hambre de triunfo. La medalla por si sola les cambió la vida…” (Nakachi Historia, 2021)

Eso sí, una vez que pisó la gloria, acto seguido como por arte de magia, todas las puertas que antes se le habían cerrado, se abren a su paso. Y aquí viene el otro extremo: el derroche aderezado de la arrogancia que por lo regular (hay sus excepciones) han terminado en tragedia. Nos faltan dedos para contar con las dos manos, cuántas historias de deportistas que llegaron a la cúspide, en el ocaso o la derrota, terminan muy mal. Como bien lo dice Daniel Bautista (medalla de oro en Montreal 76 en los 20 km de caminata): “La gloria tiene muchos amigos y la derrota… Ni quien te pele”  (Canal Once, 2010).

Cito de nuevo a Berdeja: “Si queremos volver a ser protagonistas en las justas olímpicas, debemos comenzar por estimular al talento deportivo para que pueda dedicarse al cien por ciento. Necesitamos un equipo multidisciplinario capaz de formar y pulir a nuestros competidores. Países como China, Italia, Japón, lo tienen muy claro y mira… Son potencias deportivas. En México, no hay nada de eso, cada quien tiene que rascarse por sus propias uñas…”  (Nakachi Historia, 2021)

Los mexicanos no nos distinguimos por ser buenos administradores y sí por ser derrochadores. El deporte no se escapa a esta realidad.

Segura y Berdeja, coinciden en que hubo un punto de inflexión en la historia de la marcha de nuestro país. Fue cuando en 2003 el profesor Jerzy Haussleber (1930-2014) dejó de ser el entrenador nacional de la escuela de caminata.

Su legado se mide en hacer popular la marcha olímpica y haber formado a competidores que tuvieron estos logros: nueve medallas en Juegos Olímpico y 118 preseas ganadas por marchistas mexicanos en competencias internacionales del más alto nivel. Siendo un deporte exitoso en México, sólo detrás de Rusia y Alemania (Wikipedia).

Vinieron las viejas disputas por el control del poder deportivo entre la CONADE, el COM  y la Federación Mexicana de Atletismo, que se han extendido hasta el día de hoy. Ahora la lucha la protagonizan en una ironía de la vida, como lo señala el periodista Edgar Valero en su columna Para que quede claro: “[…] la que fuera una gloria del atletismo, Ana Gabriela Guevara de la CONADE y quien la víspera de las elecciones en el COM para relevar a don Carlos Padilla, intenta poner a un alfil para controlar absolutamente el deporte mexicano, como es Norma Olivia González, hace que me dé pánico” (Ovaciones, 9 de noviembre de 2021). Por fortuna para el deporte olímpico mexicano, la exclavadista María José Alcalá será la primera mujer en presidir el COM a partir del 2022 y hasta 2024.

Cuando Haussleber se fue en 2003, dejó toda una infraestructura deportiva. Segura lo cuenta con tono de añoranza: “Cuando el profesor llegó en 1966 para preparar a los atletas mexicanos, tuvo la fortuna de haber ganado en la justa olímpica la medalla de plata, el sargento José Pedraza. Llegó para quedarse y durante décadas si querías ser marchista de alto rendimiento, por fuerza tenías que llegar con él. Por algo es el “Padre de la caminata” en México, fue un adelantado a su época. Hoy se tienen los records que él ayudó a bajar hace más de treinta años. Tuvo el talento de coordinar a todos y formar nuevos entrenadores. Cuando ya no estuvo, se echó al traste su trabajo y comenzaron a salir muchos entrenadores. Al grado de que se llegó a decir que había más entrenadores que deportistas” (Nakachi Historia, 2021).

Agravó la situación que al proliferar mayor oferta de entrenadores, el grupo se escindió y de una, pasaron a generarse muchas escuelas. A la fecha, refiere Segura, que no hay estándares unificados, cada instructor aplica su propio plan y metodología.

Segura, refiere el caso de China, quien hace años se hizo de los servicios del entrenador italiano Sandro Damilano y llegó a poner orden porque vivían una situación parecida a la que hoy vivimos en México.

Por último, y seguro es el mayor de los obstáculos, la falta de hambre de parte de nuestros marchistas que combina con la poca preparación psicológica. Valdría la pena que nuestras autoridades deportivas, replantearán y modificarán para ver  en esto un área de oportunidad.

Pongo punto y aparte para ver el caso de las mujeres. Que a diferencia de la rama varonil, algo bueno están haciendo. Si quieren ver lo que es trabajar la parte mental, basta con que se asome en Youtube y vea el cierre de Lupita González en la justa de Río 2016, en los 20 km de caminata. Le aseguro que la piel se le enchinara de ver el coraje de esta mujer para competir y no solo ir de paseo a unos Juegos Olímpicos. Obtuvo el segundo lugar y se quedó a solo dos segundos del primer lugar. Note usted otro indicador: En la pasada olimpiada de Tokio, de todos los connacionales en esta disciplina, fue Alegna González que llegó en quinto lugar en la prueba de los 20 km; en contraste del varonil mejor posicionado en los 20 km que fue Andrés Olivas quien quedó en el undécimo lugar.

Coincido con Berdeja y Segura, si queremos regresar a competir y ser protagonistas en la marcha atlética necesitamos ponernos de acuerdo, ser autocríticos, replantear y buscar un entrenador (sin distinción de nacionalidad) que converja a todos (federativos, entrenadores y competidores); para en consecuencia, trabajar en un plan integral al corto, mediano y largo plazo. Se necesita dejar atrás las mezquindades y pensar como nación para asistir a unos JJ. OO, a ganar y no solo ir de paseo. Si lo logran, México se los agradecerá.

Referencias

Canal Once. (6 de octubre de 2010). Leyendas del Deporte Mexicano – Daniel Bautista, El andarín incansable

. YouTube. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=JHJcyJDSBto

Jerzy Hausleber. (17 de 0ctubre de 2020). Recuperado el 10 de noviembre de 2021, de https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Jerzy_Hausleber&oldid=130149639

Nakachi Historia. (10 de noviembre de 2021). Entrevista a Cristian Berdeja

. Ciudad de México, Cuauhtémoc, México. Recuperado el 11 de noviembre de 2021, de https://youtu.be/zHJr68anuFg

Nakachi Historia. (10 de noviembre de 2021). Entrevista a Bernardo Segura

. México, Ciudad de México, México. Recuperado el 12 de noviembre de 2021, de https://youtu.be/3nqdVy-TiME

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