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CUANDO EL PUEBLO SE UNE, EL TIRANO TIEMBLA / DIMITTIS

CUANDO EL PUEBLO SE UNE, EL TIRANO TIEMBLA / ABOGADO NAKACHI

NAKACHI
La Opinión del Abogado Nakachi / Dimittis

14/02/2024

Cuando el pueblo se une, el tirano tiembla

CUANDO EL PUEBLO SE UNE, EL TIRANO TIEMBLA / DIMITTIS
El Presidente López Obrador anda nervioso

Me hallo envuelto en esa pulsión que padecemos los historiadores por revisar material del pasado. Contrasto pasado y presente. Reflexiono.

Como rompecabezas veo las piezas en el tablero e imagino posibilidades. En momentos se me hace un nudo en la garganta. En otros me sobresalta el corazón. En otros asiento con la cabeza dando la razón a lo que sucedió.

Leo sobre la toma de la Bastilla. El pueblo francés legó al mundo el símbolo de la manifestación para tomar el poder contra el déspota. Cuando el pueblo se une, el tirano tiembla.

Observo el México de 2024 tan violento, polarizado y dividido en tantos frentes. Uno de los daños (entre una larga lista) que ha infligido el embustero oficial desde Palacio es el desencanto por la democracia.

Es una de las explicaciones al mostro del abstencionismo que ya vivimos en la campaña de 2022 y que el poder fomenta rumbo al próximo dos de junio.

CUANDO EL PUEBLO SE UNE, EL TIRANO TIEMBLA / DIMITTIS
El pueblo de México debe salir a votar

Si el poder fomenta no salir a votar, lo justo es hacer lo contrario. Por algo lo dicen.

Planteo tres preguntas:

1.- ¿Saldremos de esta pesadilla en la que nos metimos como nación al elegir en democracia a un enfermo de poder?

2.- ¿Dónde está la juventud mexicana que hasta es cliché, es futuro del país?

3.- ¿Seremos tan mezquinos los mexicanos que empeñemos el futuro de nuestros descendientes por unas migajas disfrazadas de programas sociales?

1.- Insisto una vez más: No vivimos tiempos ordinarios tanto en lo internacional como en lo local. Algo que jamás entendió el hoy presidente de México es que lo externo sí impacta en el interior.

Muchos se resisten a verlo, pero al interior lo extraordinario de este tiempo es que la libertad está amenazada desde todos los ángulos. El dos de junio nos jugamos la tiranía bolivariana o la democracia liberal.

Para 2018, este país si bien no era perfecto, era perfectible, lucía las condiciones para dar continuidad al camino trazado desde finales del siglo pasado y encaminar al país a un mayor desarrollo que sin duda, impactaría en la vida de los mexicanos de esta generación y la siguiente, pero ponderó no la política, sino el poder por el poder.

En la política hay dialogo, debate, acuerdos. El embustero tabasqueño solo se reúne con quien es afín o servil. Peor aún, solo tiene empatía con los narcopolíticos como Evo, Maduro, los Castro y Díaz Canel.

Somos de corta memoria, pero el camino democrático y de contrapesos al poder fue consecuencia de tener encima a un partido hegemónico y corporativo como lo fue el viejo PRI.

Súmele las crisis fiscales de fin de sexenio en 76, 82, 94; políticas de 1976, 86 y 88. Qué pronto se nos olvidó de dónde vinimos.

En México no habíamos tenido democracia. Detrás del INE hay toda una historia de lucha democrática; crisis políticas que tuvieron de corolario que como castillo de naipes, se viniera abajo la “dictadura perfecta” que predominó durante el siglo XX.

El costo fue carísimo: rezago educativo, subdesarrollo, pobreza, corrupción, compadrazgo y sígale.

El problema no fue haber elegido mal. La libertad lleva implícita la posibilidad de equivocarse. Erramos porque pudimos ejercer en libertad nuestro voto. Esa es la democracia.

Es preferible meter la pata, pero contar con la garantía institucional en sus reglas del juego democrático para modificar y corregir.

El riesgo actual es que el incapaz que alcanzó el poder, ahora hará lo posible por conservarlo. En ese se propósito siempre se mueve. Ejerzamos nuestro derecho a votar porque quizá sea la última oportunidad que tengamos. No hay mañana.

2 y 3.- De por sí a los mexicanos no nos gusta el compromiso social, menos el político. Somos buenos para el chisme, pero lentos para unirnos y hacer contrapeso al poder.

Y en parte así fuimos educados. De ser hombres bragados como en la “revolución”, el sistema nos “castró” para ser sumisos con el poderoso.

A los hijos del sistema posrevolucionario nos distingue la cobardía, el espasmo, nuestra pasividad. Vemos con nuestros ojos cómo se nos hace añicos el país y esperamos que otros reaccionen con cientos de justificaciones.

En la coyuntura la juventud está pasiva. Su silencio es cómplice y lo que es “pior”, ni cuenta se han dado. Desconocen el fango en el que caminamos como nación. Lo suyo es lo trivial, lo pasadero como el fútbol dominical o la mediocre Liga MX.

Este fenómeno tiene explicación. Como lo describe Macario Schettino en Cien años de confusión (Taurus, 2009): “El régimen de la Revolución se formó de tres piezas el presidencialismo, el partido corporativo y la construcción cultural que se sostiene en el llamado, nacionalismo revolucionario.

Por tratarse de la cultura, el último ha persistido pues con el paso del tiempo se hizo más sólido”. Fue la legitimidad y medida del éxito en el régimen que construyó el PRI.

Sobre ese régimen, se montó la narrativa obradorista pero en tono reduccionista. Aspira a un presidente todopoderoso donde todo sale de la mañanera. No más. En serio, por más que le busqué, no encontrará más. Todo es la despreciable mañanera.

Es muy difícil cambiar el chip de la juventud cuando desde sus entrañas a sus papás en la educación básica los adoctrinaron con la idealización del nacionalismo mexicano, los murales de Diego Rivera, las películas de “héroes” como Pancho Villa, la nacionalización de la industria petrolera por “Tata” Cárdenas.

El nacionalismo aderezado de mitos y leyendas lo llevamos intrínsecamente y nos corre por las venas. De hecho, no pensar en términos de la “revolución” que se apropió el  PRI es estar en otra sintonía. Sacrilegio pues.

Con el adoctrinamiento nacionalista en la educación pública se nos enseñó que podía venir un “redentor” a salvarnos; o como lo dice Schettino: un macho alfa. Puede resultar autoritario y tóxico, pero es buena gente y se preocupa por los pobres.

Así como muchos inocentes argumentaron en 2018 que votarían por AMLO, porque les parecía “buena persona”.

Hoy es más perverso el asunto. El programa Jóvenes Construyendo el Futuro que no incentiva la excelencia sino reparte caridad hasta depender de forma permanente, tiene como efecto corromper desde sus instintos más hondos a la juventud.

CUANDO EL PUEBLO SE UNE, EL TIRANO TIEMBLA / DIMITTIS
Programa social «Jovenes Construyendo el Futuro»

Nadie da cuentas, a nadie se le exigen resultados, incentiva la mediocridad y nunca el esfuerzo.

Así cuando el “niño héroe” quiera defender a su país del poderoso, si le pasa por su mente la idea de rebelarse, ésta le hará corto circuito. Si es condescendiente con el “dador”, lo defenderá a muerte.

Aunque tenga que defender lo indefendible. Fue lo que les pasó a nuestros hermanos cubanos, venezolanos que hoy comen de los cestos de basura y huyen del “paraíso”.

Con la dependencia a “papá gobierno” en realidad pretende aniquilar de una vez por todas el futuro del país. Es una trampa macabra. Papás: recibir esa limosna es darle un balazo al futuro del país.

CUANDO EL PUEBLO SE UNE, EL TIRANO TIEMBLA / DIMITTIS
Los programas sociales del Bienestar

Vaya reto que tenemos los de esta generación. Vamos superando la pandemia más atroz en un siglo, continua este régimen voraz sostenido en un nacionalista estatista que insiste en enquistarse en el poder.

No tengo duda que saldremos fortalecidos de esta caída al pozo. México es muy grande. Es más, de treinta millones que los votaron.

Los temas sustanciales del país ahí están sin ser atendidos y sí queriendo evadirlos a pura saliva. Nuestro deber ciudadano es votar el dos de junio, nosotros somos la democracia.

Sigo revisando el material del pasado y en éste encontré una luz diáfana pero sólida en el horizonte. En un país de premios Nobel como Octavio Paz,  Mario Molina, Alfonso García Robles; atletas de la talla de Joaquín Capilla, Daniel Bautista, Soraya Jiménez,  Antonio “Tota” Carbajal, Hugo Sánchez y un largo etcétera, no queda la menor duda, México es más grande que cualquier político inepto, megalómano y corrupto en el poder.

En una democracia como la mexicana, el poder reside en la ciudadanía. Cuando la ciudadanía despierte del encanto demagógico y vea la fuerza que tiene para generar los cambios en su sociedad, otro país tendremos.

CUANDO EL PUEBLO SE UNE, EL TIRANO TIEMBLA / DIMITTIS
Marcha Nacional por la Democracia

Por lo pronto nos vemos el 18 de febrero en la marcha ciudadana en defensa de la democracia. Que el espíritu rebelde de los franceses en La Bastilla nos alcance.

https://twitter.com/Nakachi_Mx

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