Puebla ante el relevo, ¿cambio de pastor o cambio de época?

29/09/2026
Elevada a Arquidiócesis en 1904, Puebla ha tenido desde entonces ocho arzobispos. Todos hechos en casa: el Seminario Palafoxiano. Sus pastores, formados en esta Iglesia, cercanos a sus códigos y a sus grupos de poder. La llegada de un yucateco al frente de la Arquidiócesis rompe esa continuidad, que dicho sea de paso cursó como seminarista en el Palafoxiano. Y con ella vuelve una pregunta que no se resuelve con el cambio de nombre: ¿puede renovarse una Arquidiócesis que parece haberse alejado de miles de familias poblanas y acercado al poder?

La salida de monseñor Víctor Sánchez Espinosa, después de 17 años al frente de la Arquidiócesis, cierra una etapa larga. Muy larga. Tan solo su predecesor, Mons. Rosendo Huesca (1932-2017), estuvo al frente de la Arquidiócesis desde 1977 hasta 2009. En ese largo episcopado de don Rosendo, Sánchez Espinosa fue parte de esa longeva estructura. Dice la Palabra en Lc 6, 44:
«Cada árbol se conoce por su fruto: no se cosechan higos de los espinos, ni se recogen uvas de las zarzas».
Si en abril de 2009 algún iluso pensó que Sánchez Espinosa aportaría algo relevante para Puebla, se equivocó. El tiempo y las obras de don Víctor lo demuestran.
Jorge Carlos Patrón Wong asumirá el próximo 19 de noviembre. No llega a Puebla como un desconocido. Amén de que lo alcanzó el diente del Palafoxiano, entre 2009 y 2014 sirvió en la diócesis de Papantla, primero como obispo coadjutor y después como titular. Esa diócesis, con sede episcopal en Teziutlán, comprende comunidades de la Sierra Norte poblana. Allí ubicarán a San José Acateno, uno de los municipios más amolados del territorio poblano.
Ahora vuelve como arzobispo, después de cinco años en Xalapa. Según la columna de Fermín Alejandro García publicada en La Jornada de Oriente el 22 de septiembre de 2026, durante su gestión removió a sacerdotes que habían acumulado influencia, control de parroquias y cercanía con círculos de poder. El antecedente importa: no permite asegurar que repetirá aquí las mismas decisiones, pero sí alimenta la expectativa de que revise inercias y cuestione privilegios. Y vaya que en Puebla también se cuecen habas.
En la Iglesia poblana, su llegada ya inquieta a una estructura que Sánchez Espinosa arropó y consolidó durante su gobierno pastoral. Entre quienes ocupan cargos relevantes están su amigo de toda la vida, el vicario general de la Curia, Hugo Corona, y el canciller, Herminio Vázquez.
La ruptura también es histórica. Sus ocho arzobispos tuvieron raíces locales. Puebla no había recibido un pastor externo. Patrón Wong trae otra trayectoria y otra mirada; falta saber cuánto espacio encontrará para ejercerlas.
A don Víctor lo conozco desde que fue párroco de Nuestra Señora de Ocotlán, en la colonia Humboldt de la capital poblana. Por eso su paso por la Arquidiócesis no me sorprende. En mi opinión, fue un pastor tibio ante los debates sociales y políticos; seco y arrogante en su trato; distante de la realidad cotidiana de muchas familias y próximo a quienes ejercen el poder. No era raro verlo humilde celebrando la eucaristía para un poderoso, pero soberbio con el ciudadano de a pie. Si es que acaso lo podía tener cercano. Para esos menesteres está el obispo auxiliar Tomás López Durán.
Ese balance obliga a mirar más allá de la Curia. La feligresía poblana, históricamente católica y conservadora, se ha alejado de la Iglesia institucional. Mientras tanto, distintas comunidades protestantes y evangélicas, en particular pentecostales y neopentecostales, han ganado presencia. En los últimos 25 años, la denominación Iglesia de La Luz del Mundo ha incrementado notablemente su presencia en Puebla.
No basta atribuirlo a un cambio de época; también cuenta quién sale al encuentro de la gente. Muchas de esas comunidades hacen trabajo de campo, acompañan y escuchan. La misión cristiana exige justamente eso: dejar la comodidad, acercarse a la vida real y servir.

A mi juicio, buena parte de la jerarquía católica poblana perdió ese impulso hace tiempo, seducida por el poder y los privilegios.
Patrón Wong no la tiene sencilla. El 19 de noviembre recibirá una arquidiócesis con una estructura cerrada, hábitos arraigados y sacerdotes cuya autoridad tendrá que medirse por su servicio. Su desafío será imprimir un nuevo espíritu pastoral sin perder de vista a las personas que la Iglesia dejó de escuchar.
El relevo ya comenzó, pero el cambio de época todavía está por probarse.
“La Arquidiócesis de Puebla recibe por primera vez en más de un siglo a un arzobispo sin raíces locales.”
La pregunta es si esa diferencia bastará para mover las reglas no escritas de la Iglesia poblana, o si será la estructura la que termine por asimilar a su nuevo pastor.
Huroneo

En Puebla, el nuevo pastor no solo heredará una arquidiócesis; heredará sus silencios, sus costumbres y sus cercanías. Ahí se verá si vino a cambiar la casa o si la casa lo cambia a él. Ya lo veremos.
🌎Fuentes consultadas
https://www.arquidiocesispuebla.org/
📖 Artículo anterior de Bitácora de la luna
https://laevidencianews.com/fraude-castrochavista-obradorista-en-mexico-abogado-nakachi/




