VOCEROS E IGNOMINIA / LUMINISCENCIA

20/03/2025
Voceros e ignominia / #Luminiscencia

La operación para atajar el caso Teuchitlán está en marcha. Los diferentes voceros del gobierno, incluido un grupo de supuestos integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), han salido a minimizar lo ocurrido en el rancho Izaguirre.
Desde el Senado de la República, el mismo presidente de la Mesa Directiva ha salido a la defensa de la presidenta, que hoy enfrenta una nueva crisis.

En diferentes espacios de comunicación, actores políticos y “periodistas” del oficialismo también han salido a la defensa del gobierno. Pero de los familiares de las víctimas, nada. Ni un: “mi solidaridad” o un “que se haga justicia”.
La operación Teuchitlán es simple: desacreditar los hechos reales e imponer una versión oficial soft. En un escenario que nos recuerda al Murillo Karam de Peña Nieto, el Fiscal Gertz Manero ha salido a decir, por lo pronto, que ha habido numerosas omisiones de las autoridades locales y estatales en el caso.

La estrategia política busca limpiar la imagen de un gobierno al que le explotó la bomba de tiempo. Expertos en seguridad estiman que, como el de Teuchitlán, existen cientos de narcocampamentos por todo el país. ¿En serio alguien duda que esto sea posible, cuando a los criminales se les dio luz verde para operar?
La ignominia de todos quienes hoy forman parte de esa operación es absoluta. En ésta, como en muchas otras de las crisis que enfrenta el gobierno de Sheinbaum, no hay a quien echarle la culpa. Urgen respuestas, culpables, soluciones y justicia.
Se equivoca la presidenta cuando pide que dejen en paz al ex presidente López Obrador, pero acusa nuevamente al calderonismo. Fue en el sexenio del tabasqueño cuando se cedieron territorios completos al narco, pensando que podía ser posible una nueva pax narca.

Su mandato, el de AMLO, pasará a la historia con la escandalosa suma de 60 mil desaparecidos y 200 mil muertos. La guerra que antes era del gobierno contra el narco, para imponer el Estado de Derecho; se volvió en una guerra entre facciones criminales, por el control y el poder.
La marca que deja la huella de Teuchitlán es profunda. La indignación nacional e internacional se suman a la presión que ejerce el Presidente Trump por lo que a todas luces es el problema más grave de México.

Mientras eso ocurre, los voceros del cuatroteísmo siguen haciendo el sucio trabajo de desacreditar todo: la violencia, los desaparecidos, la muerte, los campos de entrenamiento y exterminio, las madres buscadoras, la opinión pública. De algo tienen que vivir.