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VAYA, HASTA QUE POR FIN HARÁN HISTORIA | BITÁCORA DE LA LUNA

VAYA, HASTA QUE POR FIN HARÁN HISTORIA 

OPINIÓN DEL ABOGADO NAKACHI

NAKACHI
La Opinión del Abogado Nakachi / Bitácora de la luna

25/02/2026

  • “Cuando el balón rueda sobre tierra incendiada, no es fiesta: es simulacro.”

Vaya, hasta que por fin harán historia

VAYA, HASTA QUE POR FIN HARÁN HISTORIA | BITÁCORA DE LA LUNA
¿En serio Jalisco está en condiciones de abrigar este evento de talla mundial?

Hay momentos en que la historia no se repite, pero rima con una crueldad de terror.

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, no clausura una era; abre una disputa. Cuando cae la cabeza visible de una organización criminal del tamaño del Cártel Jalisco Nueva Generación, no llega la paz, llega el reacomodo. Las lealtades se fracturan, los segundos al mando se prueban el traje, los mensajes se escriben con fuego. Y en medio, queda la población civil.

Al mismo tiempo, el calendario internacional avanza con la indiferencia de la todapoderosa FIFA. La Copa Mundial 2026 se aproxima, organizada por México, Estados Unidos y Canadá.

Jalisco (que hoy arde y lo corretea el pánico) será vitrina en unas cuantas semanas. Estamos a 109 días del silbatazo inicial oficial, pero a 32 (26 de marzo) de que arranque la repesca entre Jamaica VS Nueva Caledonia; 31 de marzo por un boleto a la justa mundialista: el ganador de este partido contra República del Congo.

¿En serio Jalisco está en condiciones de abrigar este evento de talla mundial?

Y la pregunta no es alarmista; es elemental: ¿puede garantizarse la seguridad en una plaza donde el poder criminal ha echado raíces profundas?

“La historia enseña algo simple y severo: los países que niegan su problema terminan administrando la violencia en lugar de resolverla.”

La ironía histórica es inevitable.

En 1984, Colombia renunció al Mundial de 1986. El país estaba asediado por la violencia del narcotráfico. El nombre de Pablo Escobar era sinónimo de terror y desafío abierto al Estado. No había condiciones. No había garantías. No había capacidad real de proteger a un planeta que estaba por llegar.

Entonces apareció México y asumió la responsabilidad. Salvó la organización y convirtió 1986 en una fiesta que aún vive en la memoria colectiva.

Gracias a ello, hablo en primera persona: pude disfrutar a Maradona, Zico, Schumacher, Valdano, Butragueño y cómo olvidar el gol del siglo de Maradona y el golazo de tijera de Négrete.

Cuarenta años después, el espejo incomoda.

No somos la Colombia de los ochenta. Las variables económicas, políticas y sociales son distintas. Pero la coincidencia histórica es macabra: otra vez el crimen organizado disputa territorios. Otra vez la narrativa oficial intenta dosificar la gravedad. Otra vez la seguridad se vuelve tema incómodo cuando la conversación gira hacia eventos globales.

“El Mundial no es solo fútbol. Es reputación internacional. Es confianza. Es la capacidad de un Estado para afirmar, sin titubeos: ‘aquí están seguros’.”

Sólo que sabemos que al populismo autoritario que se agandalló de México, eso de la “credibilidad institucional” les vale pura madre.

Colombia entendió en su momento que no podía sostener una ficción. Renunció con anticipación y evitó una simulación de último momento. Fue una decisión dolorosa, pero honesta.

México hoy enfrenta una disyuntiva distinta, pero igual de profunda: demostrar que el Estado prevalece o aceptar, tácitamente, que el crimen condiciona la agenda nacional.

“La historia no se burla de nosotros. Somos nosotros quienes elegimos no escucharla.”

Porque los grandes eventos no maquillan las grietas estructurales. Las iluminan.

VAYA, HASTA QUE POR FIN HARÁN HISTORIA | BITÁCORA DE LA LUNA
Gianni Infantino presidente de la FIFA

El balón rodará. Los himnos sonarán. Las cámaras transmitirán sonrisas. Los astros harán historia.

Lo que quizá no llegue, y ahora sí como dicen: por el bien de todos, que los organizadores se lleven su fiesta a otra casa, la nuestra está en llamas.

Huroneo

VAYA, HASTA QUE POR FIN HARÁN HISTORIA | BITÁCORA DE LA LUNA
Huroneo / No existe precedente de que una sede mundialista decline

No existe precedente de que una sede mundialista decline —o sea forzada a declinar— a días del inicio por incapacidad de garantizar seguridad.

Cuando Colombia renunció al 86, lo hizo con margen y con claridad. No hubo optimismo protocolario mientras el país ardía.

Sería una forma amarga de “hacer historia” que una sede compartida de la Copa Mundial 2026 entrara en crisis por no poder asegurar lo básico: que el mundo juegue sin miedo.

Aquella consigna de transformación prometía un cambio de fondo. Y sí, la historia se está escribiendo.

La pregunta es en qué género.

“Porque no se trata de hacer historia por accidente ni por omisión, sino por altura de Estado.”

Ojalá no terminemos enseñándole al planeta que la única sede capaz de declinar a última hora no fue la de un país sitiado por un capo legendario, sino la de una que juró que todo estaba bajo control, mientras la movía tras bambalinas un embustero criminal con la máscara de ‘hombre de pueblo’.

https://x.com/Nakachi_Mx

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