TAIWÁN SE CONVIRTIÓ EN UNA NACIÓN PRÓSPERA

DRA. LIZETTE CLAVEL

Dra. Lizette Clavel Sánchez

Taiwán y su papel en la aviación internacional

TAIWÁN Y SU PAPEL EN LA AVIACIÓN
Tigerair Taiwan Airbus A320neo

El mundo ha cambiado exponencialmente en las últimas décadas. El ritmo ha sido tan acelerado, que en muchos aspectos de la vida como la medicina, el desarrollo de tecnología, los sistemas de comunicación y el transporte, las actuales y las viejas generaciones ni siquiera hemos sido conscientes de ello.

En los últimos 40 años, por ejemplo, Taiwán se convirtió en una de las naciones más prósperas y sus políticas han sido ejemplo a nivel internacional por su innovación. Su hiperdesarrollo económico ha dejado con la boca abierta a más de uno.

Y es que tan sólo de 1952 a 1992, la tasa de crecimiento económico anual fue superior al 8% y posterior a 1992, de 4.5% en promedio.

Como parte de este fenómeno de crecimiento, la aviación ha sido pieza clave. En los últimos 50 años, las exportaciones relacionadas con la industria pasaron de 8 a 95%. Y es que la posición geográfica de Taiwán le permite ser un actor relevante en el este de Asia.

A pesar de ser responsable de administrar la transitada región de información de vuelo de Taipei (Taipei FIR, por sus siglas en inglés), la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) ha excluido a Taiwán de sus asambleas por motivaciones políticas.

Lo anterior derivado de que China lo considera como una “provincia rebelde” y por ello veta su reconocimiento por parte de la ONU y sus organismos, ejerciendo además presión diplomática para aquellos países que en lo individual establezcan relaciones diplomáticas con Taiwán ROC (Republic of China) como nación.

Así ocurrió en la 39 asamblea realizada en Montreal en días pasados, por parte de ese organismo dependiente de Naciones Unidas.

La demanda de Taiwán por participar en este órgano de diálogo y concertación no es menor. Como parte de la aviación civil, esta nación realiza 1.8 millones de vuelos y brinda servicio a más de 77 millones de pasajeros por año.

Pocos saben en el mundo, que China Airlines, una de las 3 más reconocidas aerolíneas asiáticas (junto con Japan y Singapur Airlines), es Taiwanesa y no de la República Popular China.

Pero además, la Taipei Flight Information Region forma parte de las más de 300 FIR de red de la OACI, supervisa 18 rutas internacionales, cuatro rutas nacionales y 17 aeropuertos que brindan servicios aéreos civiles.

Esto además de la interconexión que posee con el resto de los países del este de Asia, que lo convierten en un centro turístico de talla mundial.

Sin embargo y pese a que en la última asamblea de la OACI la recuperación pospandémica fue el tema toral y que Taiwán se distinguió a nivel internacional por la eficiencia en el manejo de la pandemia de Covid19 con largos periodos de “cero contagios”, la negativa a su inclusión imperó por las presiones de China continental.

La importancia de Taiwán en la región en materia de aviación ha sido permanente y no cesó con la crisis sanitaria. En 2020, por ejemplo, el Aeropuerto Internacional de Taoyuan (el más grande del país) fue el cuarto más transitado en todo el mundo en lo que se refiere a carga aérea internacional.

Así pues, dada su importancia, naciones de todo el mundo se han solidarizado de manera permanente para que Taiwán tenga el justo reconocimiento en el sector de la aviación civil y comercial.

Así lo refleja una carta enviada por el Formosa Club en Latinoamérica y el Caribe, firmada por legisladores de 16 países de la región a la Organización de Aviación Civil Internacional, en la cual se pedía la inclusión de Taiwán en la reciente asamblea de la OACI celebrada en Canadá.

Y es que Taiwán ha demostrado y confirmado en numerosas ocasiones, que es un gran aliado del mundo. Su solidaridad y su empatía con el resto de las naciones, en medio de las tragedias como la reciente crisis sanitaria provocada por Covid19, demuestran su compromiso con la construcción de un entorno global armónico y en constante desarrollo.

Contrario a ello, la posición de algunos actores como China, que reclama el dominio territorial y el control político sobre Taiwán, continúan tensando el mapa geopolítico de la región.

En agosto pasado, recordemos, China realizó ejercicios militares unilateralmente alrededor de Taiwán, lo que afectó las rutas aéreas internacionales y puso en peligro la seguridad de la aviación en la FIR de Taipei y las FIR vecinas.

Como consecuencia, y en un esfuerzo por evitar el peligro y aliviar los problemas de seguridad, Taiwán tuvo que planificar y redireccionar las aeronaves, incluidas muchas extranjeras, que salían, llegaban o transitaban por la FIR de Taipei, durante el periodo en el que los ejercicios militares chinos surcaban cielos de Taiwán.

El caso cargó a las aerolíneas con costos adicionales debido a su necesidad de realizar vuelos más largos y aumentó sustancialmente el riesgo imprevisto.

Por ello, la inclusión de Taiwán en la OACI, en la OMS y en los organismos de las Naciones Unidas sería un paso muy importante en el reconocimiento pleno de la autonomía, capacidad y desarrollo de esa y de toda nación; un compromiso esencial y necesario con la seguridad de la aviación civil y comercial de la región.

La reconexión aérea del mundo tras la pandemia y el inicio de una nueva etapa de aviación internacional en la que Taiwán pueda compartir con todos, su experiencia y los amplios conocimientos que lo han llevado a ser una potencia mundial.

Casos como éste y la actual guerra entre Rusia y Ucrania, entre otros, grafican cómo los avances científicos, tecnológicos y en materia de autonomía de las naciones, suelen ser más discurso que realidad.

La geopolítica atada al dominio territorial sigue siendo razón o pretexto para desconocer el deseo de los seres humanos asentados en un área específica de ser o no parte de un Estado.

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