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Ciudad de México, 28 de octubre, 2021

DIP. HÉCTOR DÍAZ POLANCO
PRESIDENTE DE LA MESA DIRECTIVA
CONGRESO DE LA CIUDAD DE MÉXICO
II LEGISLATURA
PRESENTE

El que suscribe, Diputado Temístocles Villanueva Ramos, integrante del Grupo
Parlamentario de MORENA en el Congreso de la Ciudad de México, con
fundamento en lo dispuesto por el artículo 122, apartado A, fracción II de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; los artículos 29, apartado D,
inciso a, y 30 numeral 1, inciso b, de la Constitución de la Ciudad de México; el
artículo 12, fracción II de la Ley Orgánica del Congreso de la Ciudad de México; y el
artículo 95 y 96 del Reglamento del Congreso de la Ciudad de México, someto a la
consideración de este H. Congreso la siguiente Iniciativa con Proyecto de Decreto
por la cual se adiciona un numeral III al artículo 296 BIS del Código Fiscal de la
Ciudad de México, en materia de beneficios fiscales para predios con huertos
urbanos bajo el régimen condominal, al tenor de la siguiente:

I. EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

En la Ciudad de México, el régimen condominal es uno de los regímenes
predominantes de vivienda. Casi la mitad de las personas que vivimos en la Ciudad
lo hacemos dentro de condominios, unidades habitacionales y/o vecindades, de
los cuales, muchos tienen una larga historia de organización y convivencia
vecinales. De acuerdo con los datos de la última Encuesta Nacional de los Hogares
realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en 2016, 33.3% de las
unidades de vivienda identificadas para ese año eran departamentos, mientras que
el 66.6% eran casas independientes. No obstante, las estimaciones desde ese
momento indicaban que era posible que, para 2018, la cifra de viviendas en
condominio aumentara a cerca de 50%.

Hasta ese momento, en la Ciudad de México existían 8 mil condominios, de los
cuales, más de la mitad se concentraban en las alcaldías Cuauhtémoc, Miguel
Hidalgo y Venustiano Carranza. De acuerdo con las estimaciones de la propia
Procuraduría Social, se esperaba que para 2018, 4.5 millones de personas vivieran
en condominios. Así, lo más probable es que hoy, en pleno 2020, el número de viviendas en condominio haya aumentado a, por lo menos, más de 40%.

Aunque el boom de construcción de edificios para vivienda puede describirse
como un fenómeno relativamente reciente, lo cierto es que, en alcaldías del centro
geográfico de la Ciudad, como la Cuauhtémoc, existen formas de vivienda en
condominio que datan incluso de la época de la Colonia. En colonias como
Atlampa, Santa María la Ribera, Peralvillo, Guerrero, Tlatelolco o Centro, parte
importante del desarrollo urbano y de asentamientos urbanos se vio relacionada
con la construcción de vecindades y unidades habitacionales. Existen vecindades
en colonias como Centro Histórico, Morelos y Guerrero que datan del siglo XVI, y se
albergan en edificios históricos que fueron en su momento conventos u hospitales
que fueron reformados para dar espacio a los primeros multifamiliares de la
Ciudad. Después, ya a lo largo del siglo XX, parte importante del desarrollo urbano
fue el desarrollo de complejos multifamiliares modernos, muchos de ellos a cargo
de algunos de los grandes arquitectos mexicanos, como Mario Pani y Salvador
Ortega. Desde entonces, cientos de predios han sido habitados por varias
generaciones de familias, y se han constituido en unidades relevantes para la
constitución del tejido social.

Como ya hemos dicho, al interior de estos condominios, vecindades y unidades
habitacionales existe ya una tradición de organización vecinal, fruto de la
convivencia y para enfrentar los distintos retos que se han presentado a lo largo del
tiempo: de los terremotos de 1985 y 2017, a los retos comunes que enfrentan los
predios con el paso del tiempo. En este sentido, la organización vecinal ha servido
para la mejora continua de los condominios y sus espacios comunes, así como su
adaptación a las nuevas necesidades ambientales, ecológicas y urbanas de la
Ciudad. Ejemplo de eso son los múltiples predios del Centro Histórico que han
buscado la forma de desarrollar huertos humanos dentro de los espacios comunes
de sus predios, así como sistemas de recolección de agua pluvial y otras
innovaciones amigables con el ambiente.

Estos esfuerzos deben ser reconocidos, en primer lugar, por ser fruto del trabajo
colectivo y la organización de vecinas y vecinos. Y, en segundo lugar, por ser
pequeñas obras que tienen un impacto positivo a nivel comunitario y son muestras
del compromiso ciudadano con la construcción de una ciudad más sostenible y
sustentable. En este sentido, es posible beneficiar a los propietarios de un buen
número de viviendas en condominio que han logrado organizare para llevar estas
mejoras con impacto ambiental mediante una condonación parcial del pago del
impuesto predial.

Aunque es cierto que el llevar estas mejoras ya conlleva beneficios en la economía
de personas propietarias y sus familias (por ejemplo, al reducir la cuota de pago por
servicio de aguas o por el ahorro que pueda generar la producción de
autoconsumo alimentario), estos beneficios no siempre son tan evidentes. Reformar
el Código Fiscal de la Ciudad de México para brindar beneficios específicos a quienes emprendan estas acciones ayuda a fomentar mayor corresponsabilidad
ciudadana en dos temas importantes: la construcción de soluciones ambientales
desde lo local y la organización condominal para el mantenimiento y mejoramiento
de los predios habitacionales.

file:///C:/Users/Mi%20Pc/Downloads/Iniciativa%20Reduccio%CC%81n%20Predial%20Huertos%20Urbanos.pdf

http://@TemistoclesVR