Desde Cabina con Martín Espinosa 

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La Opinión de hoy 29/12/2021

Estamos por concluir el 2021 y el género humano cumple su segundo año en emergencia sanitaria. Cuando pensamos que el covid-19 se alejaba de nuestras vidas, la nueva variante ómicron nos vuelve a recordar que esto aún no termina, aunque la “luz al final del túnel” la veamos cada vez con más intensidad, debido, principalmente, a la vacunación que de alguna manera trajo la esperanza de que la pandemia poco a poco vaya siendo “domada”.

Sin embargo, a decir de los expertos, aún faltan varios meses más; por lo menos, la mitad del 2022.

Pero de cualquier manera, es tiempo de hacer un balance de lo que el nuevo coronavirus ha traído para el mundo, además de la investigación médica que obligó a científicos e infectólogos a profundizar y acelerar sus descubrimientos con la finalidad de que el ser humano tenga las “herramientas” necesarias para remontar esta crisis sanitaria que de alguna forma mermó a la población del planeta en por lo menos 5 millones y medio de personas que hoy ya no están entre nosotros.

En primer lugar, coincidencia o no, este cambio de era (un nuevo orden en el mundo) se acompañó del surgimiento de una nueva variedad de coronavirus que provoca la enfermedad llamada por los científicos como covid-19 y que es provocada por el virus SARS-CoV-2.

Si bien ya se tenía conocimiento de los coronavirus como una “familia” de virus que circulan entre humanos y animales (murciélagos y gatos, entre otros), y que evolucionan y desarrollan la capacidad de transmitirse de animales a humanos y propagarse entre las personas, esta nueva variedad aparentemente surgida en China nos tomó a todos por sorpresa.

Es más, su nueva variante también llamada the toxi sorprendió a los científicos al grado de que la Organización Mundial de la Salud la designó como “de preocupación” por su número inusual de mutaciones, lo que tiene efectos respecto de su transmisibilidad, evasión del sistema inmunológico y resistencia ante la vacunas.

Asimismo, el aislamiento sanitario trajo consigo la ruptura de viejos paradigmas de la vida humana en varios aspectos: desde aquellos que ya estaban establecidos en la convivencia cotidiana de los seres humanos de manera “presencial” hasta los tecnológicos que sufrieron modificaciones y aceleraron su desarrollo para ocupar los primeros lugares de importancia en la necesidad de comunicación “a distancia” para mantener, aunque de otra forma, las diversas manifestaciones de dicha convivencia.

Es más, de manera lamentable, la pandemia puso en evidencia la gran división que ya existía entre sociedades muy avanzadas, de aquellas que no logran estar en el llamado “primer mundo” y —peor aún— de otras muy numerosas que viven en pobreza extrema.

La vacunación a nivel mundial, al igual que las nuevas tecnologías, se ha comportado de la misma manera; países del “primer mundo” que ya van hasta en una tercera etapa de inmunización y, en contraste, comunidades enteras que ni siquiera tienen para una primera dosis, evidencia de los grandes rezagos que vive la humanidad.

Y, finalmente, la gran incertidumbre que nos atrapa a todos, ricos y pobres, no sabemos a dónde se dirige todo esto. Las sociedades viven momentos de una enorme incógnita sobre lo que nos depara el futuro.

Lo mismo en el ámbito sanitario y de nuevas enfermedades como en el espacio tecnológico, político, económico y social. Lo único que sabemos es que se están “forjando” nuevos paradigmas que serán los que rijan en el mundo para los próximos años. Una era no se consolida de un “momento a otro”.

Tendrán que pasar algunas décadas para saber con mayor exactitud cómo seremos los humanos después de transcurrido, por lo menos, la mitad de este siglo que nos alcanzó hace 20 años.

En conclusión, estimado lector, llegamos al término del 2021 quizá como lo empezamos hace 12 meses. La única certeza que tenemos es que el tiempo corre y con él, quienes observamos entre nerviosos y emocionados cómo cambia nuestro entorno de un año a otro.

http://@martinespinosa

https://www.excelsior.com.mx/opinion/martin-espinosa/saldos-de-la-pandemia/1490285